ENTRE LÍNEAS | O |
09 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.LOS INCENDIOS nos dejaron desolados. Tiznados y desolados. La moral por los suelos, los montes quemados, negros y humeantes. Pero el éxito llega siempre después del fracaso, si se busca. La mayor parte de lo que ardió en verano eran eucaliptos y pinos. Árboles que dan dinero a corto plazo, pero que no sirven de mucho si se piensa en el futuro. Ahora toca hacer de la necesidad virtud, poner buena cara al mal tiempo y aprovechar los incendios para reforestar con sentidiño. En A Illa lo hacen. Van a repoblar sus montes calcinados con más de 1.500 carballos y castaños, especies autóctonas y con un gran valor añadido. Y es mejor aún que la recuperación de la superficie quemada se convierta en un acto en el que participen los vecinos, como pretenden los comuneros, el Concello y la asociación ecologista Gaia. El lema podría ser: «Se tes un sacho vente ao monte». No es mala idea involucrar a todo el mundo en el cuidado del medio. Porque sólo se respeta lo que se conoce y lo que tiene valor. En A Illa toca protagonizar otra gesta ciudadana. Una más.