AREOSO | O |
05 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.LA IDEA de prohibir construir a menos de quinientos metros de la costa no parece, en principio, mala. Pero mirada con detalle lo cierto es que hace temblar a más de uno. Me explico. Impedir que nuestras playas y nuestros paisajes acaben destrozados por la presión urbanística es algo que debería haberse hecho hace mucho tiempo. Impedir el desarrollo urbanístico de los municipios costeros puede causar un daño irreparable. En O Salnés habrá, por lo menos, cuatro concellos que se verán seriamente afectados. Vilanova, O Grove, A Illa y Cambados tendrán que reducir drásticamente sus posibilidades de crecimiento y ello implicará, sin duda, un incremento mayor en el precio de la vivienda. No es este motivo suficiente para dejar de proteger nuestras costas, pero hagámoslo con sentidiño. Dejemos que los municipios sigan sus naturales pautas de crecimiento y protejamos aquellas zonas que lo precisen. Prohibir la construcción de un chalé a pie de playa afecta a treinta, prohibir construir en zonas del casco urbano, a treinta mil.