ENTRE LÍNEAS | O |
01 mar 2007 . Actualizado a las 06:00 h.LLEVO todo el día frío con la historia esa de la guardería en la que maltrataban a los niños. Con una cámara oculta grabaron como una cuidadora trataba brutalmente a los pequeños. Los golpeaba, gritaba, pegaba e incluso les hacía comerse su propio vómito. Alucinante. Mi mujer y yo estábamos hablando del asunto cuando llegó mi hija Helena y nos preguntó por el tema. Se lo explicamos en modo adaptado a las entendederas de una niña de tres años y le preguntamos si a ella le habían pegado alguna vez en la guarde. Para ver qué decía. Puso cara de extrañada y contestó: «No, ¿pero cómo me iban a pegar en mi cole?». Eso es. Cómo le iban a pegar. Afortunadamente, los usuarios de la guardería municipal de Vilagarcía podemos estar bien tranquilos. Pili, Gemma, Meli y las demás personas que trabajan en el centro son formidables. Esa confianza plena no se tiene porque sí. Todo padre es desconfiado por naturaleza y está alerta hasta comprobar que todo va bien. Los hijos a veces nos convierten en neuróticos, pero también hay veces en que el infierno se hace realidad.