ENTRE LÍNEAS | O |
24 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.EL FLAMANTE auditorio de Vilagarcía hace aguas. El edificio sólo tiene cuatro años de vida, pero muchos problemas. El peor es el último. Las losetas de la fachada se caen, lo que plantea un doble problema. De un lado, le puede abrir la cabeza a alguien. De otro, me pregunto cuánto vale cada una de las dichosas losetas. Y me lo pregunto porque las hemos pagado todos. El auditorio costó mil millones de las antiguas pesetas. Una salsa. Y lo de las losetas es lo más espectacular, porque ha obligado al Concello a vallar el perímetro del edificio, pero no es el único desperfecto. Aún no se ha solucionado el que en plena representación, si se pone a llover, se oiga como circula el agua por las canalizaciones de pluviales. O el que si durante la obra se hace uno de esos silencios trágicos y justo pasa un camión, el momentazo de interpretación se vaya al traste por el ruido de la carretera. Son cosas que no deberían pasar en una obra nueva y tan cara. No estaría de más que la Xunta, que es quien pagó el auditorio, y el arquitecto, César Portela, dieran soluciones antes de que la cosa vaya a peor.