La cosa política
24 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?ealmente, resulta difícil comprender cómo una candidatura que el viernes por la tarde era aplaudida en su formulación de cabeza -la alineación lleva camino de convertirse en un clásico del debate político contemporáneo: Enrique León , Dolores García Giménez Dorgambide , Manuel Rodríguez Cuervo, Victoria Hierro, Carlos Guerrero y Marcelino Abuín en sus seis primeros puestos- se convierte, en apenas 48 horas, en una fuente de quebraderos de cabeza. Y sin embargo, esto es lo que acaba de suceder con el equipo designado por el PSOE de Vilagarcía para enfrentarse a las elecciones municipales de mayo. El principal de los problemas reside en los últimos ajustes de la lista, en los que es fácil detectar, si no precipitación, sí una ponderación apresurada de su composición. Se observan desajustes como la inclusión, por ejemplo, de dos personas que representan exactamente el mismo perfil. Victoria Hierro y Susana Camiño , esta última en el número nueve, cumplen la misma función. Camiño, presidenta de la agrupación de Mulleres Rurais de Carril, sonó incluso como sustituta de la concejala del ramo. Ambas proceden del mismo lugar, Carril, con lo que los socialistas dejan de aprovechar el potencial electoral geográfico de una de esas dos plazas de salida. Lo cual, pronto se verá, puede tener su importancia en la inminente cosecha de sufragios. Al mismo tiempo se prescinde de María Araújo y su experiencia de cuatro años, para sorpresa de muchos. Ante esta clase de avatares es prudente un razonamiento previo. En cualquier organización, la buena marcha de las cosas exige reducir al máximo los puntos de fricción. En este caso, sin embargo, los focos de malestar se han multiplicado sin demasiada necesidad. Toda renovación acarrea un nivel de conflicto que debe ser asumido. La candidatura de León encontraba este margen de descontento asumible en la caída de Roberto Araújo , que se daba por hecha hace ya algún tiempo. Nadie preveía, en cambio, que el sector que en el partido representan Mari Carmen Prieto o Tuco Renda saliese tan escaldado. Sobre todo, porque la incorporación de alguno de los dos históricos militantes, sino de los dos, fue materia más que interiorizada, incluso promovida, por la ejecutiva local. Días antes de que la candidatura fuese sometida a la votación de los militantes, la cuestión estaba todavía en el alero, señal de que son, nuevamente, los ajustes finos del último momento los que han fallado. Al igual que la precipitación a la hora de ofrecer puestos concretos hace meses. Sin aquellos compromisos, no se abrirían hoy estos baches. O al menos, no lo harían con tanta virulencia. El panorama creado abre la puerta, además, a extraños compañeros de cama y a alianzas insospechadas. La ausencia de Renda y Prieto deja como única referencia política de peso en el grupo de León a Marcelino Abuín. Junto a él, tendrá un papel esencial Dolores García Dorgambide, uno de los grandes aciertos de la candidatura. Toda una garantía a la hora de gestionar la Administración local tras el adiós del ubicuo Javier Gago . No se concibe mejor escuela, en este sentido, que la dirección económica de la Consellería de Sanidade, que consume la mayoría del presupuesto de la Xunta como prestadora de uno de los servicios públicos fundamentales. Un rival directo de León reconocía, esta semana, que la apuesta del PSOE encierra «buenas perspectivas». «Parece -añadía el interpelado- una lista con trazas para gobernar, pero antes tiene que ganar los comicios». Llegamos, así, a otro de los puntos calientes de la travesía socialista. Sólo hay un baluarte territorial en los puestos de cabeza, y éste es, evidentemente, Rodríguez Cuervo, a quien se le suponen propiedades extraordinarias en el llamado mundo rural. Ahora bien, una gestión tan prolongada como la suya -16 años al frente de la brigada de Obras- genera necesariamente claros y oscuros, satisfacciones y descontentos. La lista prescinde de Alejandro Quintela, quien mantiene una apreciable influencia en muchos de los ámbitos a los que Cuervo no llega. Y ya es sabido que en núcleos como A Torre, Araújo no juega. El concejal de Seguridad Ciudadana está dispuesto a trabajar a fondo por el mismo partido para el que ha labrado otras victorias como responsable del comité electoral. Y eso puede marcar diferencias. Aun así, el PSOE parece dejar flancos desguarnecidos en el cinturón de grelos de Vilagarcía, que el PP, el BNG, EU e Ivil, que siempre se ha sentido a sus anchas en este medio, tratarán de aprovechar. Aclarado lo anterior, cabe destacar igualmente que la reacción de algunos de los descartados, en especial de Renda y Araújo, comienza a disgustar profundamente a parte de la militancia que, si bien dice comprender la decepción personal, no entiende las «críticas desmedidas» hacia la organización y demanda fidelidad a las siglas una vez culminado el proceso. La principal misión que la ejecutiva tiene por delante es, precisamente, reconducir el descontento y hacer valer la preeminencia del partido sobre las querencias individuales sin añadir más leña. El resto lo dirán la campaña, los equipos y las propias urnas.