Una patrullera marinense para frenar la inmigración irregular

La Voz L. P. | PONTEVEDRA

AROUSA

Crónica | Diez meses de misión en Mauritania Son ya cientos las personas que la dotación gallega de la «Río Duero» ha rescatado de las aguas mauritanas luchando por entrar ilegalmente en territorio nacional por las Islas Canarias

22 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

El 15 de mayo del año pasado, la patrullera marinense Río Duero abandonó su puerto base en esta villa costera de Pontevedra para poner rumbo a las aguas mauritanas. Durante estos diez meses, la embarcación del Servicio Marítimo de la Guardia Civil ha sido una de las puntas de lanza españolas en la lucha contra la inmigración irregular. En este tiempo son cientos las personas que han sido socorridas por la dotación eminentemente gallega de la patrullera. Individuos que no dudan en exponer su vida a bordo de cayucos con los que tratan de entrar en territorio nacional haciendo escala en las Islas Canarias. Pero, en ocasiones, también los que se juegan la vida son los propios guardias civiles. Así, son numerosos los rescates que los funcionarios desplazados a Mauritania han tenido que llevar a cabo con adversas condiciones meteorológicas, entre olas de varios metros y fuertes vientos. Auxilios en los que los guardia civiles, más de una vez, han tenido que subir a pulso a los desesperados inmigrantes a bordo de la Río Duero. En su labor humanitaria, el instituto armado ha podido constatar que los cayucos pueden transportar a apenas dos o tres personas hasta a más de un centenar, eso sí mayoritariamente los que apuestan su vida en estas aparentemente débiles embarcaciones son hombres mayores de edad. Lo cierto es que los medios desplegados por el Gobierno español y mauritano, entre los que se encuentra la patrullera marinense, habían rescatado hasta principios de diciembre del pasado año a 3.643 inmigrantes cuando trataban de alcanzar el litoral español utilizando poco más de un centenar de barcazas. Pero no sólo del auxilio de la Río Duero se han beneficiado inmigrantes irregulares, sino que también se ha puesto a resguardo a unos cuantos pescadores que se encontraban a la deriva en alta mar. En todos los casos, una vez culminada la operación de rescate, las personas auxiliadas son normalmente trasladadas hasta el puerto mauritano de Nouadihbou. GPS y bidones de agua Dos son los principales puntos geográficos de partida de los cayucos: Mauritania y Senegal, en cuyas costas operan mafias que cobran a precio de oro unos billetes hacia el sueño europeo, aunque en no pocas ocasiones el sueño deviene en pesadilla. El instituto armado ha podido comprobar que es habitual que las barcazas utilicen GPS portátiles para atinar con el rumbo hacia las Islas Afortunadas, a bordo, además de personas, se pueden encontrar bidones con combustible y agua. La comida, la justa, e incluso, en ocasiones, brilla por su ausencia.