ENTRE LÍNEAS | O |
29 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.LA CUESTIÓN de los blogs críticos de Cambados y O Grove que han denunciado dirigentes del PP que se sienten ofendidos por su contenido ha abierto un encendido debate sobre si lo que pretenden hacer los populares es coartar la libertad de expresión. Imagino que uno no será sospechoso de buscar tal fin, ya que tanto yo como mi familia comemos gracias a ese derecho fundamental del hombre que es la libertad de expresión. Lo que pasa es que no nos podemos agarrar a ese derecho para decir todo lo que nos dé la gana. Les explico. ¿Qué pasaría si yo acusase en las páginas de este periódico a un político de cobrar comisiones urbanísticas, de hacer cazo o de otras lindezas? Pues que si no tengo pruebas iba a tener un par de problemas en el juzgado. Lo mismo si otro día me da por llamar gordo, feo o tonto a un concejal o meterme con su condición sexual o con su vida amorosa. Esto que todos coincidimos nunca podría ocurrir en La Voz sucede algunas veces en esos blogs y ahí es donde termina la libertad de expresión y entramos en el terreno del libertinaje.