La futura gobernabilidad, en el aire

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

Análisis | Las consecuencias de una designación

29 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

?l fichaje del PSOE en Pontecesures, de confirmarse, aportará a la familia socialista dos factores de sentido encontrado. El puño y la rosa ganará, con Luis Ángel Sabariz, un infatigable trabajador, capaz de centrarse en la arena municipal prácticamente las 24 horas del día. En el revés de la moneda figura, sin embargo, su total ruptura de relaciones con el alcalde, el nacionalista Luis Álvarez Angueira, con quien gobernó durante seis positivos años. La jugada socialista se plantea, pues, como un todo o nada, y obliga al BNG a situarse en la misma tesitura. Con Sabariz como número uno del PSOE, o Angueira continúa incrementando el respaldo al nacionalismo hasta rozar la mayoría absoluta, o las dificultades para alcanzar un pacto con el teórico socio socialista serán del tamaño de la recta de Campaña. No en vano, transcurrido el ecuador del presente mandato, y fenecido ya el tripartito que surgió de las urnas en el 2003 (el BNG fue la lista más votada y obtuvo cuatro ediles, al igual que el PP, frente a uno de PSOE, ACP e IP), el líder de la Agrupación Cidadán de Pontecesures se transmutó en un infatigable denunciante de cuanto considera incorrecto o irregular en la gestión municipal cesureña. Rayando, en ocasiones, la obsesión. En tales circunstancias, la gobernabilidad del municipio más pequeño pero dotado de mayor juventud de Arousa estaría pendiente de un hilo, merced a la apuesta del PSOE. Cabe argumentar, en su descarga, el hipotético tirón de Sabariz entre la ciudadanía, la integración de un voto hasta ahora abandonado a la tierra de nadie de los independientes y la situación actual de la agrupación socialista, que tampoco constituye precisamente una alegría. Sin llegar a la veintena de afiliados, el núcleo del PSOE cesureño llegó a dar su visto bueno el año pasado a una operación para desalojar al Bloque de la alcaldía para, con el respaldo del mismísimo Partido Popular, situar en ella a su único concejal, Óscar Gerpe. Cualquier intento en este sentido fue atajado de raíz por la dirección del PSdeG. Pero da buena cuenta del extraño ambiente que se respira en una organización que anoche debatía su futuro inmediato. Y, tal vez, también la estabilidad de toda futura corporación progresista.