Pesca exige que las cofradías se impliquen en un nuevo modelo de vigilancia La gestión del banco a A Pobra ha desatado una agria controversia entre los pósitos
20 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.ASAMBLEAS. El pasado miércoles, en A Illa, se palpaba el malestar por el plan aprobado por Pesca para la gestión de O Cabío. ?o corren buenos tiempos para el mar. Mariscadores y marineros arrastran desde hace años una crisis cuyo peso se ha vuelto insoportable. Y ese ambiente de desánimo y crispación, fraguado golpe a golpe, hace que los ánimos se enciendan con facilidad, que la tensión rebose, que el recelo entre cofradías crezca, y que los ánimos se disparen. La decisión de Pesca de entregar a la cofradía de A Pobra la gestión del banco de libre marisqueo de Cabío ha sido percibido por los mariscadores de otras cofradías como un ataque: entienden que, para pagar «favores políticos» al patrón mayor pobrense, Carmen Gallego los ha sacrificado a ellos. O Cabío es uno de los tres grandes bancos de libre marisqueo existentes en la ría de Arousa. Os Lombos do Ulla y O Boído completan la tríada de zonas en las que pueden trabajar los mariscadores de toda la ría de forma conjunta. Hace tiempo que la Xunta tiene un plan para esas zonas. Ya lo tenía López Veiga, bajo cuyo gobierno se planteaba la constitución de una especie de mancomunidad de cofradías que asumiese el control y la gestión de esas zonas. Y ahora lo tiene Carmen Gallego, que está empeñada en hacer corresponsables a los pósitos de los pasos que se den en esas áreas y en delegar en las cofradías cuestiones como la vigilancia y la lucha contra la lacra -cada vez más fuerte- del furtivismo. Aunque hace unos meses las cofradías debatieron la posibilidad de desarrollar un plan de control conjunto para toda la ría, la iniciativa fue finalmente desechada por el sector. Los patrones mayores -al menos la mayoría de ellos- llegaron a la conclusión de que, dada la pésima situación en la que se encuentra el marisqueo, los pósitos no podían asumir ya más gastos. Y es que todos esos recibos nuevos, dice gráficamente Benito González, «van sobre os hombros dos mariñeiros». Pero la Xunta no parece dispuesta a dar su brazo a torcer. La gestión de los bancos de libre marisqueo se realiza mediante planes específicos como los que rigen para Os Lombos, O Boído, o las pequeñas parcelas de libre marisqueo de las que disfrutan en exclusiva cada uno de los pósitos de la zona sur de Arousa. La cofradía de A Pobra decidió presentar su propio plan para Cabío. Un banco que, por proximidad, resulta fundamental para los pobrenses, pero que también ha ganado peso en las economías de otras lonjas. Que A Pobra tome las riendas de esa zona no ha gustado nada en el resto de puertos arousanos. Primero, porque sus rulas perderán ingresos. Segundo, porque los mariscadores tendrían que pagar un canon por la vigilancia. Y, tercero, porque hay quien no olvida el «mar libre».