Municipales

AROUSA

AREOSO | O |

19 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

EL ESPECTÁCULO es vergonzoso. Lo es a nivel nacional, con el esperpento en torno al terrorismo y las alas que dan a ETA para que siga en las mismas. Al presidente de los vascos ya se le cae la cara, y no me extraña. Y lo es también en la política comarcal, con esas interpretaciones partidistas de los análisis del agua en las que lo que más importa es defenestrar al contrario para arrancarle unos votos y lo menos, la responsabilidad que tienen con la ciudadanía como representantes que son del pueblo que los vota. Sirva también de ejemplo jugoso el de la vía de O Salnés, donde los del PSOE sólo ven las chapuzas de los que fueron gobernantes de la Xunta del PP, y los populares tan sólo critican la ineptitud de quien ahora manda por no ser capaz de reparar la carretera en menos de cinco meses. Tenemos un bestiario político en nuestra democracia que no deja de demostrarnos que todo lo malo puede ser peor. Todavía espantados por los escándalos y las detenciones en Marbella nos sorprende el extraño asesinato de un alcalde aragonés en un pueblo en el que todo el mundo es sospechoso. Pero los vicios políticos ya los hemos criticado muchas veces en estas páginas, y ahora no estaría de más hacer un poco de autocrítica. Vienen, dentro de unos meses las municipales, y es el momento de hablar la ciudadanía y de castigar a los que en los últimos cuatro años no hayan estado a la altura. Si repetimos el voto, somos cómplices de la situación. Y en este país es muy difícil darle la vuelta a la tortilla política. Será porque volvemos a elegir a los que nos decepcionaron. Por servilismo, por inercia o porque creemos que los otros son peores. Y puestos ya en la autocrítica, vayamos al meollo de la cuestión. Los políticos que nos representan, antes de llegar a serlo, eran como nosotros. Simples ciudadanos de a pie. O sea, nosotros mismos. El espectáculo es nuestro.