HISTORIA
13 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Dice la tradición, que los poderes curativos de las aguas de A Toxa fueron descubiertos por un burro enfermo. El animal había sido abandonado en la isla, donde estaba condenado a morir. Pero, milagrosamente, se curó tras beber en los manantiales de la isla. Aunque la del burro es la leyenda más extendida, hay otras que hablan de los tiempos en los que se descubrió el poder curativo de las aguas. Hay quien asegura que los primeros grovenses pensaban que, bajo las burbujeantes aguas, había un tesoro escondido. Leyendas al un lado, el uso terapéutico de las aguas de A Toxa era ya una realidad en el siglo XIX. En 1830 comenzaron a aparecer en la isla del Louxo barracones para facilitar la toma de aguas a personas enfermas de reuma, o con problemas de piel y respiratorios, o con dolor de huesos. En aquel momento, para llegar al agua bastaba con agujerear la tierra al paso de los 30 manantiales que hay en la isla. Pero en 1868 las aguas fueron declaradas de utilidad pública. Años más tarde, en 1903, se abrió el balneario y el hotel, que todavía hoy están a pleno rendimiento. Dos años más tarde, empezaba el aprovechamiento de los minerales para fabricar jabones.