El verdugo del Extrugasa tuvo que sufrir hasta el final para vencer al Hondarribia La veterana alero, máxima anotadora del encuentro, sentenció a falta de dos segundos
06 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.? punto estuvo el Hondarribia de romper todos los pronósticos y de fastidiar el día de Reyes al centenar de aficionados del Ros Casares que se desplazaron a Jerez con la intención de ver levantar la Copa de la Reina a su equipo. Tuvo que ser Tornikidu, la eterna Tornikidu, la que pusiera el broche de oro a su excepcional partido transformando dos tiros libres decisivos a falta de dos segundos para dar la victoria al cuadro valenciano. Apenas diez segundos antes el cuadro vasco se había puesto por delante, por primera vez en el partido, y también gracias a dos tiros libres, en su caso anotados por Laura Antoja. Culminaba de esa forma una remontada espectacular el Hondarribia. Porque el partido se le puso muy cuesta arriba a las de Fuenterrabía desde el inicio. El Ros Casares salió en tromba: en dos minutos ya ganaba 7-0 y el primer tiempo muerto llegó cuando el marcador ya estaba (10-0). Todavía tardaría en anotar. Los primeros puntos los anotó Loures Peláez en el minuto cinco merced a dos tiros libres, y la primera canasta en juego no llegó hasta el minuto siete. En este panorama, lo lógico era que el Ros Casares se escapara en el marcador, como así fue, porque la dinámica tampoco cambió en el segundo cuarto. Así las cosas, al descanso el favorito dominaba por quince puntos y parecía tener el partido encarrilado. Pero en el tercer cuarto apareció Iziane Castro. La brasileña, fichada recientemente por el Hondarribia, protagonizó toda una exhibición ofensiva. Con su acierto (trece puntos anotó en esos diez minutos), el equipo vasco fue poco a poco recortando las diferencias. El margen del Ros Casares todavía parecía interesante al inicio del último cuarto, pero el Hondarribia no se rindió. Aparecieron también, probablemente, los miedos y la presión que suele acompañar al favorito y el Ros Casares se fue encogiendo. Tanto como para que el primer susto se lo llevara a falta de algo más de dos minutos cuando el cuadro vasco se colocó por primera vez a tiro (66-63). Era el factor que le faltaba a las vascas para creerse que la sorpresa era posible y a las valencianas para pensar que el batacazo estaba cercano. A 1 min 59 s la diferencia ya era mínima (66-65) y con quince segundos por jugar llegó la falta a Antoja que permitió a la base poner a su equipo por delante. Pero surgió ahí la figura de Tornikidu. A la veterana jugadora no le tembló la mano, nadie esperaba que los nervios le jugaran una mala pasada por otro lado, y ponía el 70-69. Último tiro Todavía tuvo un último lanzamiento el Hondarribia. Y además fue relativamente claro. El balón llegó a Iziane Castro, como estaba previsto, pero a la brasileña le faltó todo el acierto que había tenido en el tercer cuarto, y la victoria cayó del lado del Ros Casares ante la algarabía de su hinchada y la desesperación de un Hondarribia que lo tuvo cerca.