Morro

MARTA VARELA

AROUSA

AREOSO | O |

18 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

TENÍA previsto dedicar esta columa a la desfachatez de Autopistas del Atlántico, que no deja de exprimir nuestros bolsillos pero no pone el mismo empeño, en absoluto, en mantener sus concesiones en perfecto estado, ese que se supone que debe ofrecer cualquier carretera de pago. Pero los últimos informativos me han dado que pensar y, como hoy el espacio se ha quedado más corto de lo habitual, la verdad es que ya no sé por qué tema optar. Porque ¿qué es peor? ¿que las autopistas que pagamos generosamente estén llenas de baches y con sus vallas de protección rotas? ¿ o tal vez escuchar a unos funcionarios decir que están de baja, y que piden mejoras, y que a ver si se las conceden porque así el viernes el 50% de los que están ahora de baja podrán estar de nuevo trabajando? Francamente, no sé cuál de las dos cosas me parece más escandalosa. Aunque en ambos casos hay que reconocer que buena parte de la culpa es de la Administración. En el primero, por consentirlo. En el segundo, por mantener un cuerpo de seguridad al que aún no se le permite sindicarse.