El comercio espera que las ventas de Navidad compensen un otoño nefasto

Bea Costa
B. Costa VILAGARCÍA

AROUSA

En O Grove y Vilagarcía hay tiendas afectadas por las inundaciones que siguen cerradas El Consorcio de O Salnés analizará la semana próxima la situación del sector tras las riadas

09 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?l otoño que ahora termina ha resultado nefasto para los intereses de los comerciantes. Primero debido al buen tiempo y después, a las intensas lluvias. En octubre, cuando tocaba tener ya renovado el armario para la nueva temporada, las tiendas de ropa, calzado y complementos estaban con el género sin vender porque la clientela seguía vistiendo de verano. Las asociaciones de pequeño comercio de Arousa aún no ha hecho cálculos pero dan por buena la tendencia detectada en Vigo, donde se estima que las ventas cayeron hasta el 38% respecto al mismo período del 2005. A mediados del mes de noviembre, Galicia recuperó las lluvias y las temperaturas propias del otoño, y los comerciantes empezaron a esperanzarse. Pero, paradójicamente, lo que eran buenos presagios acabó convirtiéndose en una debacle. Las lluvias se convirtieron en trombas de agua que desbordaron ríos y anegaron los núcleos urbanos y el 27 de noviembre eran cientos los comercios de la comarca en los que, en mayor o menor medida, había entrado el agua. Las pérdidas económicas están por cuantificar pero se contabilizan por decenas de millones de euros. Vilagarcía y O Grove fueron los municipios más afectados. En este último concello hubo medio centenar de establecimientos que sufrieron las inundaciones, diez de los cuales todavía hoy siguen con la puerta cerrada y probablemente seguirán así las Navidades. En Vilagarcía los negocios inundados también se cuentan por decenas, aunque en este caso parece que se han recuperado más rápido y ayer ya sólo quedaban un par de tiendas cerradas. Los empresarios trabajan contra reloj para limpiar y reponer género con el fin de estar a pleno rendimiento la próxima semana. En Cambados las inundaciones afectaron a treinta locales, si bien las consecuencias no fueron tan graves y prácticamente todos los negocios retomaron ya la normalidad. El sector afronta la campaña de Navidad con la confianza de poder resarcirse, al menos en parte, de estos contratiempos y remontar posiciones en las ventas antes de liquidar el producto en las rebajas de enero. Para ello necesitan el apoyo de los clientes y, en este sentido, las asociaciones locales hacían ayer un llamamiento a la población para que elijan la proximidad, la atención y la calidad que ofrece el pequeño comercio a la hora de hacer sus compras de Navidad. No sólo piden solidaridad, también la ofrecen. Emgrobes está pensando en alguna iniciativa para recaudar fondos en favor de los afectados por las riadas, como por ejemplo la organización de una cena. Lo que sí es seguro es que el dinero de la subasta de cuadros que se realicen en las ludotecas de Navidad se destinarán a este fin. Relevo en el consorcio Pero además de vender, los empresarios se ocupan y preocupan también por compensar económicamente las pérdidas. El Consorcio de comercio de O Salnés tiene previsto reunirse la semana próxima con el fin de analizar globalmente los efectos de las inundaciones en el sector y de cómo afrontar este problema, lo cual se puede interpretar como un síntoma de que el consorcio «sigue vivo e traballando en silencio», según indicó ayer su presidente Marcos González. «No consorcio hai unidade e esperemos que a siga habendo», añadió en un claro afán de contrarrestar las discrepancias internas. El de las inundaciones ya no será un asunto que le corresponda gestionar a él en calidad de presidente del consorcio ya que en breve va a ser sustituido en el cargo por Dolores Vázquez, de Emgrobes.