Combinado

AROUSA

AREOSO | O |

16 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

AYER descubrí que existe un Plan de Acción de Lucha contra la Migraña. ¡Que alivio!, pensé. Como padecedora habitual de este tipo de dolores de cabeza, saber que alguien tiene un plan para mí me alegra. Por desgracia, parece que los encargados del PALM se han dedicado, hasta ahora, a poco más que a hacer estadísticas. Según su trabajo, el 75% de los gallegos que sufrimos esa enfermedad no la tratamos correctamente. Vaya novedad. ¿Cómo nos vamos a tratar correctamente si nadie nos presta la más mínima atención? El médico de cabecera pone cara de póker cuando le cuentas que tienes migraña. Llegar a un neurólogo de la sanidad pública es imposible (las listas de espera son tan terribles como el dolor de cabeza. Y eso si consigues que alguien te dé un volante, porque no es tan fácil). Y si te aventuras al médico privado, te conviertes en cobaya, empiezas a probar todo tipo de medicamentos, y además de la cabeza empieza a dolerte también el bolsillo. La información sobre la migraña me bajó la moral. Como siempre se me baja cuando pienso en la sanidad pública. Cuando mi cerebro daba vueltas alrededor de la precariedad de medios, la carencia de médicos, las listas de espera y demás historias, me encontré con la nueva batalla en la que se ha enzarzado el Ministerio de Sanidad. El enemigo a batir no son las listas de espera, no se crean. El enemigo es un anuncio de una cadena de comida rápida en el que se publicita una hamburguesa XXL que incita al sobrepeso. Tal mezcla de datos -debería incluir aquí otro titular: la OMS pide a los médicos españoles que se laven más las manos- me permitió percibir el origen de muchos problemas. Ese origen está en las casas, donde ahora no se enseñan muchas cosas que solo allí se aprenden -a comer, a lavarse las manos-. Y que la Administración, en vez de administrar, prefiere jugar a las mamás.