Reportaje | Diecinueve balances del día después Hace una semana, la situación llegó a ser «crítica» en Baiona. Pontevedra alertó del desbordamiento de 67 cauces y dijo tener afectados 96 kilómetros de vías
28 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Son las primeras horas después de la gran riada y los teléfonos de ayuntamientos, alcaldes, bomberos y policías no paran de sonar. El diluvio parece haberse instalado en las Rías Baixas y los pronósticos meteorológicos anuncian más lluvias. Los gobiernos locales hacen a toda prisa los primeros balances que el lunes, día 23, llegan a Augas de Galicia. Sobre la mesa de Medio Ambiente están ya las primeras apreciaciones: en algunos puntos la situación se califica de «crítica». Un total de 19 concellos de la provincia -los mismos que el miércoles se reunirían con el conselleiro Manuel Vázquez en la Diputación- dispusieron de un balance de urgencia tras las primeras trombas de agua. En otros casos, como Poio, hubo que aplazar esta tarea ante la gravedad de las avalanchas de piedra, árboles y lodo sufridas en la zona de A Seca. Los informes llegados de Baiona no pueden ser más preocupantes: la situación es crítica después de que, por los efectos de los incendios, una ladera sufriese una fuerte erosión y la riada arrastrase piedras, pinos, restos de talas y troncos de madera. La escena que se describe parecía hasta ahora reservada a las producciones de Hollywod, género catástrofes. Pero lo cierto es que los partes, entre ellos los preocupantes informes recogidos en Oia, no dejan lugar a dudas: el problema está sucediendo realmente. Pontevedra capital recibió en la estación de Lourizán 150 litros por metro cuadrado el domingo, día 22. Si se suma el global de precipitaciones caídas entre el 19 y el 25 de octubre, llegó a alcanzar un acumulado de 435 litros. Es como si en cada punto el agua hubiese levantado medio metro en esos días. Quince puentes El parte enviado vía fax por la alcaldía a Augas de Galicia tradujo a desastres las precipitaciones registradas en el área más próxima a la capital de la provincia: 67 cauces de agua desbordados y 96 kilómetros del viario municipal afectados, así como 15 puentes y 43 molinos. Pero las informaciones recogidas en Cotobade, Campo Lameiro o Sanxenxo apuntan asimismo situaciones preocupantes. Una de ellas, es la posibilidad de que los regatos que bajan por fuertes pendientes terminen causando pérdidas como las sufridas en Poio. Algunos partes, como el de Sanxenxo, son expresivos y hablan sin tapujos de que los daños causados por los incendios agravan la situación. Unos días más tarde, el miércoles, el conselleiro Manuel Vázquez anuncia tras reunirse con los alcaldes acciones urgentes para limpiar los cauces. Los pronósticos estadísticos apuntan que durante el invierno pueden producirse otros cuatro o cinco episodios de lluvias fuertes. Tanto el conselleiro, como el presidente de la Diputación, Rafael Louzán, que le acompaña, coinciden en que el toro meteorológico no puede volver a pillarles con el los regatos llenos de troncos quemados y anuncian que, en 10 días, se iniciará una operación limpieza.