Sólo las autoridades municipales o un juzgado podría dar con una solución para un caso difícil, puesto que ya hace unos años que Cáritas y los vecinos intentaron ingresar al anciano en una residencia y siempre se negó. Hubo casos similares en Vilagarcía. Una anciana que también vivía sola en el centro de la ciudad se negó durante años a dejar su casa, pese a que ya ni siquiera tenía techo y cuando llovía el agua le llegaba hasta las rodillas. Fueron finalmente los jueces los que ordenaron ingresarla en una residencia, en tanto no se le encontraba una vivienda más digna. Hace sólo unos meses se denunció otro caso de abandono de una anciana en Renza. Con un alzhéimer bastante avanzado, nadie miraba por ella, aunque tenía familia. Finalmente se le encontró una plaza en el asilo de Vilagarcía. Cada vez son más los casos de Diógenes que salen a la luz; el último, en Santiago, donde un matrimonio falleció cuando un incendio quemó los cartones y papeles que almacenaban en su casa.