El hombre del tiempo

AROUSA

AREOSO | O |

02 oct 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

UNA CONOCIDA y dicharachera actriz, famosa por su presencia en los programas de entretenimiento de la TVG, me contaba hace unos años lo que hacía para salir a la calle preparada ante las inclemencias del tiempo. La mujer era vecina en Santiago -supongo que lo seguirá siendo- de otro conocido personaje de la televisión, que lleva años informando sobre el tiempo. Pues bien, antes de vestirse, la actriz llamaba a gritos por la terraza al vecino y la preguntaba qué tiempo había diagnosticado en la tele. «Y si me dice que va a hacer bueno, yo saco el paraguas, y si anuncia lluvia, me pongo falda y tacones». No es más que un gracejo de mis años en Santiago, pero hoy me acordé del asunto al comprobar cómo las predicciones meteorológicas que tanto nos avisaron sobre el Gordon -que luego, como dijo mi jefe, acabó siendo Flacon - no tuvieron en cuenta el temporal que arrasó ayer la comarca, con fuertes vientos y lluvia, con cortes en los viales, inundaciones y la caída de una enorme carpa de la Festa do Marisco de O Grove. Es verdad que los meteorólogos han mejorado mucho en los últimos años. Recuerdo que mi abuelo atendía las predicciones con una sonrisa escéptica, muy de gallego descreído, y con la única intención de reírse al día siguiente de quien había fallado en sus vaticinios. También es verdad que ahora, si en las páginas de este diario se anuncian lluvias, las hay antes o después. Pero lo ocurrido primero con el Gordon y después con el temporal sorprendente de ayer nos recuerda que lo de la meteorología dista todavía mucho de ser una ciencia exacta. Por otra parte, ¿qué sería de los gallegos sin esas conversaciones entre retranqueiras y surrealistas sobre el tiempo? Que se equivoquen, que ya pronosticamos nosotros en el ascensor y en el café. Una cultura centenaria nos precede.