Cincuenta alumnos de Infantil reciben clase en la biblioteca mientras duran los trabajos Las horas de entrada y salida del centro no coinciden en ninguno de los tres ciclos educativos
27 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?l CPI Progreso de Catoira está en obras y todavía seguirá en esta situación varios meses, lo cual está alterando de forma notable la dinámica escolar. Las principales reformas afectan al edificio número tres -el centro se compone de cinco pabellones- en el cual se van a concentrar a partir del próximo curso todos los alumnos de Infantil del municipio. De momento sólo han sido escolarizados los cincuenta de la parroquia de Catoira que, debido a las obras, empezaron las clases con una semana de retraso y todavía hoy carecen de aula propia. Aunque los trabajos en el interior están prácticamente concluidos, todavía falta echar el piso en la planta baja y, teniendo en cuenta que la cola que se utiliza es muy fuerte, la dirección decidió esperar a rematar esta fase porque teme que se produzcan intoxicaciones o algún accidente con uno de los pequeños. Mientras, seguirán recibiendo clase en la biblioteca. El director, Manuel Longo, prevé que a partir de la semana próxima los alumnos empiecen a ocupar ya sus aulas, si bien la normalidad todavía no será total. Después comenzarán las obras para cubrir el patio exterior, en el pórtico y los cierres. Las reformas también han condicionado la organización horaria del centro. Frente a la jornada partida que funcionaba el año pasado, la delegación de Educación decidió este curso implantar la jornada continua con el fin de conciliar de la mejor manera posible las obras con la actividad docente. Esto, unido al hecho de que el Progreso no tiene línea de transporte escolar propia (depende de la de Vilagarcía) y que debe repartir los tiempos en el comedor escolar ha complicado la confección de los horarios. El resultado es que los tres ciclos de enseñanza que se imparten en el centro tienen horas de entrada y salida distintas: Infantil, de 9.30 a 14.30 horas; Primaria, de 9.45 a 14.45 horas; y Secundaria, de 9.45 a 15.15 horas. Esta diversidad ha generado críticas entre el profesorado y los padres de alumnos pues consideran que ofrece muchas incomodidades para la organización de las familias y dificulta el rendimiento escolar. De hecho, el ANPA ya acordó dirigir un escrito en este sentido a la delegación de Educación. Críticas del BNG Los políticos también han empezado a hacerse eco de este problema. El que dio la voz de alarma fue el BNG que ayer expresaba su «malestar» por esta situación. Respecto al horario, lo califican de «pouco racional e pedagóxico» y alegan que no ayuda a la conciliación de la vida laboral y familiar. «Parece que aos únicos que lles satisfacen son aos responsables educativos e ás empresas de transporte ¿que un horario máis axustado é mais caro? ¿non hai outras posibilidades de transporte?», se pregunta el grupo municipal. Respecto a la situación de los niños de Infantil, el Bloque alude a los riesgos que conllevan la ejecución de los trabajos «que deberan evitarse facendo as obras no seu tempo» y a que hubo poca previsión pues las obras comenzaron a finales de agosto «en vez de facelo no mes de xullo». El BNG también carga las tintas contra el gobierno local «pois a case un mes de iniciado o curso non foron capaces de colocar uns tubos e tapar con terra una zanxa que hai no camiño de acceso ao pavillón ou que se procedese a asfaltar a pista que rodea o pavillón polideportivo sen que a ninguén se lle ocurrise facer cunetas nos desagües das pluviais», añade. Por su parte, el director del centro se mostró ayer más comprensivo a la hora de valorar la situación pues, si bien reconoce que se están produciendo molestias, considera que son «inevitables» y pidió paciencia a padres y profesores. «O que algo quere algo lle costa, despois de estas obras imos ter un gran centro», indicó.