La cosa política
16 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?os mentideros populares están que arden con la metedura de pata perpetrada por la mano derecha de Juan Juncal en el PPdeG de A Coruña, María Faraldo , y su famoso comunicado interno. Y es que la recomendación a los alcaldes populares de que emprendiesen una estrategia de «dilación» con respecto a la constitución de las brigadas forestales ha acabado por dar la vuelta a las trincheras que la salvaje oleada de incendios de este agosto negro había excavado en la política gallega. Un bipartito cercado por las críticas hacia su gestión, especialmente en todo lo que respecta a la Consellería de Medio Rural, enarbola ahora la bandera de la acusación mientras la oposición conservadora, que acechaba y daba caza a socialistas y nacionalistas, debe esforzarse ahora por dar explicaciones. No lo comentan en voz alta, pero jerarcas y militantes de base no comprenden una actitud que califican de «irresponsable», que carga de sospechas a la gaviota. No tanto por los efectos prácticos de esa «dilación» que recomendaba Faraldo -por cierto, no son pocas las voces que demandan una dimisión que tal vez ya no llegue a tiempo, cuando no una destitución fulgurante- ya que el propio Alfredo Suárez Canal reconoce que el comportamiento de la mayoría de los regidores populares no tuvo reproche, sino por lo que deja entrever de las maneras con las que determinados abanderados conservadores pretenden recuperar el poder autonómico. «Isto o único que fai ver é que o partido é capaz de poñer os seus intereses políticos por diante dos intereses institucionais ou cidadáns; non digo que sexa así, digo que é a imaxe que esta mos a dar», lamenta un veterano conocedor de los entresijos de la gaviota. Máxime, cuando la propia Faraldo reconoce en su inoportuna epístola que las diferencias entre los convenios que propone Medio Rural y los que firmaba la Xunta en la etapa Fraga son sólo tres y «non parece que teñan a suficiente entidade para xustificar unha decisión xeral dos concellos do PP de non asinar os convenios». ¿Por qué, entonces, tal estrategia? Lo que está fuera de toda duda es que, a estas alturas de la partida, la principal fortaleza del PPdeG está en sus alcaldes, que son movilizados desde las direcciones provinciales y autonómica a la menor ocasión. «Iso pode resultar moi ben, pero tamén pode traer moito desgaste», sopesa la misma fuente. Un ejemplo. En la víspera del encuentro que los regidores de los municipios con más de cien hectáreas calcinadas debían mantener con el bipartito, el alcalde de Meis, José Luis Pérez Estévez , garantizó que acudiría a la cita sin fallo. Horas después, daba un sonado plantón. Algo habrá ocurrido en el interludio.