ENTRE LÍNEAS
12 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.NO SÉ si existe o no, pero a mí me saca las castañas del fuego muchas veces. Cuando mi hija no quiere comer, o no quiere irse a la cama, o simplemente se porta mal, le digo que va a venir el poli Mariano y enseguidita entra en razón. No sé cómo se me ocurrió tal cosa, pero me funciona. La verdad es que me da un poco de cosa mentar al poli en cuestión, porque a mi pequeña parece asustarle un poco. Pero a veces no queda más remedio. Es curioso que con sólo dos añitos y medio ya tenga tanto respeto por la autoridad. Otros no lo tienen no ya de pequeños, sino de bien mayores. Que los hay que no respetan ni a nadie ni a nada. Aún así, me tengo que buscar otro sistema, no vaya a ser que la niña desarrolle una fobia contra los uniformados y luego les tenga miedo cuando sea mayor. Y eso sí que no. En la vida, miedo, ni a la muerte.