El PP vuelve a mirar al Norte

A. Castroverde PONTEVEDRA

AROUSA

XOÁN CARLOS GIL

Crónica | Una papada de verano Los populares respiran «tranquilos», tras conocer algunos detalles del ágape que reunió a un grupo de destascados militantes fieles al ex conselleiro Xosé Cuíña

06 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Andaban tomando tila desde hace semanas, temerosos del rugido del león del Norte, esperando incluso un zarpazo vengativo. Algunos se jugaban, lisa y llanamente, las alcaldías. Otros, en el estado mayor, temían que convirtiese la reválida de las municipales en un Trafalgar para el partido. Y es que los rumores del ágape del ex conselleiro Xosé Cuíña con un grupo de destacados militantes amenazaban con excitar muchos cardiogramas más de la cuenta. ¿Podría lanzarse de nuevo a la arena el otrora delfín de Don Manuel? ¿Estaba preparando su vuelta al escenario político? Primero, se dedicaron a ver quiénes estaban invitados, buscando tal vez en la lista de asistentes un indicio definitivo de lo que se estaba tramando. Luego, se lanzaron sobre los teléfonos en busca de pistas que pudieran despejar la incógnita a priori. Todo inútil. El ex secretario xeral demostró que sigue sabiendo administrar sus tiempos y sus silencios. No dejó pista alguna en el camino que no crease más confusión. Así que -¡otra tila, por favor!- se dispusieron a esperar en las terrazas el veredicto del Norte, dispuestos incluso a enviar alguna misión de paz si la cosa se ponía fea. Y así pasaron el fin de semana, olvidando incluso el cerco montuno a Touriño y la catástrofe de las vegas de Caldas, hasta que, al fin, llegaron algunas señales -de humo- sobre los asados del Deza. «Tranquilos, tranquilos: no es el momento». Fue la frase que anotaron como conclusión del ágape, tras aporrear el móvil en busca de alguien que contase algo. Bajaron las palpitaciones -¡camarero, un café bien cargado por favor¡- y decidieron recuperar la sonrisa, por más que los correos del Norte se negasen a poner en boca del jefe tanto mensaje de sosiego y dijesen que se trataba sólo de un resumen filosófico y bien regado de la papada. El «otro» momento Luego, en frío, llegó el análisis fino que -¡otra tila, si no le importa!- ya no deparaba tanta calma. Si ahora no es el momento, eso significa que puede haber «otro» momento, apuntaban algunos. Por otra parte, presencias como la del ex alcalde de Vigo, Manolo Pérez o del núcleo de Pontevedra agrupado en torno al ex alcalde, Juan Luis Pedrosa, tampoco parecían argumentos para soñar con un oasis total. Y es que las guerras de sucesión, incluidas las psicológicas, están sin cerrar. Se mire como se mire, este asunto, en el fondo, tiene algo de batalla espiritual. Al menos así me lo espetó uno de los mejores conocedores de la vida interna del PP en los últimos lustros. «Mira, periodista, fíjate bien y piensa quién disfruta con esto. Cuíña nos ha dicho que está ahí. Y, al mismo tiempo, nos pone un poco nerviosos con una simple papada con los amigos». Si esto es así, habrá nuevos capítulos y otros «momentos». Los asados que vienen pueden ser de infarto.