En dos minutos | Susana Oubiña Un grupo de once arousanos, compuesto por abogados, empresarios o profesores, pasó un mes en un país del Tercer Mundo. El objetivo fue enseñarles a solucionar sus problemas
05 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El verano es una buena época para viajar. Una forma de hacerlo es participar en el programa Vacaciones Solidarias que organiza la oenegé Solidaridad Internacional. La cambadesa Susana Oubiña nos cuenta su experiencia en Santo Domingo. -¿Cómo decidió embarcarse en este proyecto? -Un domingo de mayo vi un anuncio en un periódico y al terminar de leerlo me pregunté por qué no hacer algo distinto. Al ser profesora dispongo de más tiempo libre. -¿Conocía la oenegé Solidaridad Internacional? -No. Me informé después de qué tipo de entidad era. Quería saber si pertenecía a alguna orden religiosa. En caso de serlo no hubiese hecho este viaje tan largo. -¿Cómo fue la experiencia? -Lo mejor fue la gente. Fuimos un grupo de once personas muy unido, parecíamos un Gran Hermano. Todos estábamos pendientes de todos, de si habíamos tomado nuestras pastillas o si nos picaban los mosquitos. -¿Quién se encargó de los proyectos? -Los trabajos ya estaban en marcha, pero nosotros colaborábamos con nuevas ideas como pintar con los niños. De esta forma, les podías enseñar que no debían tirar cosas al suelo. -¿Qué tipo de trabajos hacían en Pedernales? -En Haití estuvimos durante quince días. Hicimos letrinas, echamos cemento a las paredes, pintamos con los niños o charlamos con las mujeres. En Santo Domingo el trabajo fue distinto. En Pedernales y Lago Enriquillo preparamos censos, trabajamos los huertos, repartimos matas de mango y realizamos charlas sobre aseo personal. La forma de dirigirnos a los más jóvenes fue a través de las charlas, la pintura y el teatro. Intentamos concienciarlos sobre temas como el alcohol, la limpieza o el maltrato físico. -¿Cuál fue su experiencia? - Pensé que trabajaría más con los niños, pero no fue así. A la hora de hacer los censos descubrimos que en una casa podían llegar a vivir diez personas sin agua ni luz. -¿Ustedes también se encontraban en esas circunstancias? -Sí. Nosotros vivíamos en la casa del síndico, que sería como aquí la del alcalde. Teníamos baño, pero faltaba agua. Al final, a todo se acostumbra uno. -¿Cómo viven los dominicanos? -Los habitantes no tienen afán por construir nada. Viven al día y no les interesa salir de aquella situación. Teníamos huertos y les enseñábamos a remover la tierra para plantar las semillas, pero cuando acabábamos todo seguía igual. Lo quieren todo hecho. Es algo muy extraño. -¿Podría decirse que les falta un proyecto de futuro? -Sí. Es algo tan básico como eso. Allí hace calor, pero aquí también y salimos igualmente a la calle. -¿Usted relaciona el calor con el adormecimiento? -Las mujeres se pasan el día viendo telenovelas y basan sus relaciones conyugales en el sexo. No toman ningún tipo de precauciones para dejar de tener hijos. -¿Y la solución? -La base está en la educación y en la política. Deberían potenciar un cambio y confiar en gente que no fuese corrupta.