Crónica | Homenaje al contraalmirante Antonio Azarola en Vilagarcía Un 4 de agosto, setenta años atrás, un pelotón a las órdenes de los sátrapas en rebelión acababa con la vida de un militar consecuente. Su recuerdo brilló ayer
04 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?ue una carrera brillante, que incluyó la máxima responsabilidad en el Ministerio de Marina durante el bienio radical de la Segunda República y la jefatura del Arsenal de Ferrol concluya ante un pelotón de fusilamiento, con una cínica acusación por «abandono de destino contra sediciosos y rebeldes», tiene que doler. Ayer, en Vilagarcía, donde reposan sus restos desde que su familia consiguió rescatarlos de la infame fosa común a la que fueron arrojados, se inició un proceso que deberá concluir con la rehabilitación del nombre de Antonio Azarola Gresillón y de todos aquéllos que, como él, cayeron bajo las balas de los fascistas alzados en armas en 1936 tras farsas judiciales, en el mejor de los casos, o un anónimo paseo rematado en cualquier cuneta con un tiro en la nuca, en demasiadas ocasiones. El escenario, el cementerio de Vilagarcía. Dos de sus nietos, entre ellos el arquitecto Mariano Jaureguizar, estuvieron presentes en un acto de homenaje que concluyó con una entrega de flores sobre la tumba del contraalmirante. El veterano combatiente Marcelino González Fontenla, los sindicatos UGT y CC. OO., las asociaciones Memoria Histórica Democrática de Ferrol, Recuperación de la Memoria de Vilagarcía y O Grove, Fuco Buxán de Ferrol, Republicáns de Redondela, Verbo Xido, de Terra de Montes, la Fundación 10 de marzo, Manolo Chazo, el autor de la escultura Rosas rotas , el presidente de la Autoridad Portuaria, Jesús Paz, el director xeral de Creación e Difusión Cultural, Luís Bará, y el alcalde de la capital arousana, Javier Gago, realizaron su simbólica contribución, al igual que Jaureguizar, en nombre de los familiares. En su discurso previo, Bará apostó por continuar el trabajo emprendido por este Ano da Memoria, que el Gobierno gallego ha puesto en marcha a través de la Consellería de Cultura. «A lexislación -apuntó el director xeral- que se está a preparar no Congreso ten que ser valente». El regidor vilagarciano fue el encargado de cerrar el turno de palabra. Gago quiso destacar, por encima de cualquier otra apreciación, la talla humana de Azarola, «un home -aseguró el alcalde- de palabra». El compromiso del contraalmirante con el Gobierno legítima y democráticamente constituido, al que había prometido servir, y su intención de evitar el baño de sangre que a la postre acabó inundando el país, constituyen el mejor testimonio de la labor de un hombre a la que su responsabilidad costó la vida.