La presencia de estos organismos provoca una elevada mortalidad de almeja y navaja Los trabajos de limpieza no dan abasto para eliminar las plantas en el sur de la isla
29 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?o es la primera vez que ocurre. Pero quizás es una de las más graves. Las mariscadoras de A Illa no dan abasto estos días para eliminar las algas que se depositan en las playas. «Agora mesmo levamos desde o sábado limpando toda a banda do sur», explicaba ayer la presidenta de las mujeres, Luisa Castro. Pero las labores de limpieza no son suficientes para eliminar unas plantas que vuelven a cubrir la arena con cada marea. La situación es tal que las mariscadoras ya no saben cómo atajarla: «Non sabemos como imos facer», se lamenta Castro Lojo. La proliferación de las algas se ceba especialmente con las playas de la vertiente sur del municipio. As Aceñas, Espiñeiro, Mallón, Gradín, Abilleira, A Salga, Semuíño y O Revello son las zonas más afectadas por este problema. La presencia de las plantas desemboca en una elevada mortalidad de la almeja. Su depósito sobre la arena impide que el oxígeno se filtre y llegue a los bivalvos. «Temos unha mortalidade incrible, que nos está causando unhas perdas impresionantes», dicen las mariscadoras. Pero el problema ya no afecta exclusivamente a las mujeres. También los hombres están empezando a notar sus efectos. Los bancos de navaja y de longueirón comienzan a resentirse de la presencia de las algas en el suelo marino. Las trabajadoras no saben ya cómo afrontar el problema. «Mandaron vir a uns biólogos e a ver que pasa». No obstante, la mortalidad de las especies está siendo tan elevada que quienes viven de su captura ya están empezando a pensar en pedir ayuda. «Queriamos mirar de solucionalo todo nós, pero non sei se seremos capaces», comentaba Luisa Castro, quien teme que tengan que recurrir a la Xunta para pedir que les ayude a atajar esta plaga que no conoce precedentes: «Ten pasado outras veces, pero coma este ano nunca». ¿Cuál es el motivo? Las mariscadoras, por el momento, no saben a qué obedece esta concentración de plantas en las costas. Su experiencia de muchos años en el mar, sin embargo, les hace sospechar que el calor tiene algo que ver en ello. «Non hai revolturas no mar», sentencia Luisa Castro. En cualquier caso, aunque la mortalidad del marisco es sin duda el problema más grave, no es el único que la presencia de algas en las playas trae consigo. Qué hacer con las plantas que se retiran es otra de las disyuntivas a las que se enfrenta la cofradía de A Illa. En este momento, las algas que están retirando de los arenales se depositan en pinares particulares. Pero la solución definitiva para la gestión de estos residuos todavía está por llegar. Las mariscadoras isleñas trabajan en un proyecto para potenciar el reciclaje de algas. Sin embargo, las experiencias sobre la capacidad de estas plantas para convertirse en abono todavía no han dado resultados fiables.