La petición fue realizada el domingo, en un acto al que acudieron autoridades municipales El programa vinculado al Barco da Memoria están movilizando a cientos de personas
31 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LA ESPOSA DE TOURIÑO RECORDÓ A SU ABUELO REPRESALIADO. El año de la memoria histórica está siendo recibido en O Grove con un amplio respaldo social e institucional. En la jornada de ayer, Esther Cid Cadavid, la esposa del presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño -segunda por la izquierda- acudió a la villa meca para participar en el homenaje a su abuelo, el médico Ángel Cadavid, fusilado por los fascistas en 1936. Josefa, la hermana de la mujer de Touriño, desgranó un discurso conciliador. Actos como éste, dijo, deben servir para que el recuerdo de la injusticia no caiga en el olvido y nada parecido pueda repetirse. ? Grove parece ansioso por recordar. Tan ansioso, que los actos convocados por la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica están cosechando un rotundo éxito. El domingo, ante la casa de la familia Otero Goday se reunieron unas doscientas personas que querían participar en el homenaje a Don Jacobo, a Xacobe Barral y a Miguel Mandías. En el acto de reconocimiento, el abogado Avelino Ochoa dio lectura a la sentencia por la que esos tres hombres, junto con Ángel Cadavid, José Prol y Manuel Puente, fueron condenados por ser considerados partícipes de una rebelión militar. Los tres primeros sobrevivieron, al ser sentenciados a reclusión perpetua. Los tres restantes, que fueron homenajeados ayer en la Praza de Arriba, no tuvieron esa suerte, y fueron fusilados. En el transcurso del acto celebrado el domingo, la comisión exigió que esa sentencia -igual que otras muchas- sea anulada. Aunque eso no deshará el entuerto, permitirá que aquellos hombres recuperen el estatus de inocencia plena. Un estatus que nunca debieron perder. Además de reclamar la nulidad de sentencias como la ya citada, los integrantes de la comisión, por boca de Francisco López Chesqui, aprovecharon la presencia en el acto de distintos representantes municipales -entre ellos el alcalde, Miguel Pérez, que siguió el evento mezclado entre el público- para reclamar la retirada de todos los símbolos fascistas que se encuentran en los lugares públicos, oficiales y en las iglesias de la localidad. El más conocido de todos esos símbolos es el monolito de la Fonte do Galo. Una escultura levantada en el año 1950. Su retirada, dicen los miembros de la comisión, no supone un gesto de desprecio hacia las personas cuyos nombres allí están inscritos, sino un intento por eliminar la discriminación que durante todos estos años ha diferenciado a las víctimas de un bando de las otras. Reciente Aunque ese es el más conocido de los símbolos fascistas, no es el único. Y algunos son recientes. Así lo aseguró el domingo por la mañana Luis Rei en el acto de presentación de la revista Ardentía. El ayuntamiento grovense, dijo entonces, ha bautizado recientemente una calle con el nombre de uno de los responsables de la represión en el municipio. El nombre de la vía se lo guardó.