ENTRE LÍNEAS
26 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.DURANTE setenta años, este país ha sufrido una enfermedad colectiva que nos ha mantenido ciegos y sordos. Que nos ha hecho comulgar con ruedas de molino. Que nos ha secuestrado la inteligencia y ha pervertido la verdad. Fue la amnesia histórica que le sobrevino a España tras el duro golpe que en 1936 se pegó en la cabeza. Ese mal nos impidió ver la verdad. No porque no quisiéramos, sino porque ni nos dejaban ni podíamos. Hubo que decir durante años que lo malo fue bueno. Que lo repugnante fue inevitable. Que el genocidio fue justicia. Afortunadamente, la amnesia tiene cura y este país la ha encontrado. Gracias a gente como Antón Mascato, Xan Caneda, Avelino Ochoa, Margarita Teijeiro y tantos otros los ojos se han abierto, los oídos se han destaponado. La verdad por fin reluce. Ahora sólo nos falta la justicia.