ENTREVISTA | M. Mayor
13 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?orría el año 1992, el de Cobi y Curro, mascotas alucinógenas de los fastos barcelonés y sevillano, cuando Manuel Mayor López decidía abrir un videoclub en Vilagarcía. Desde entonces, el cartel de Helman -que nadie piense en mayonesas ni en cosas raras, se trata de un acrónimo de Helena y Manuel- ofrece entretenimiento audiovisual desde la calle Alcalde Rey Daviña. -El próximo jueves, la gente del sector videográfico gallego cerramos nuestras puertas hasta las seis de la tarde. Antes, a las doce, habrá una concentración en Santiago. -¿Y eso? -Para decir no a la piratería en Internet. -¿Tanto daño les hace? -Desde hace un par de años estamos sólo al 50%. Hay otros factores, pero el principal es el de la piratería. Nos ha hecho bajar. -¿Qué hay de la televisión a la carta, la televisión por cable y por satélite? -Al principio sí nos afectaron un poco. Pero, al ser de pago, la gente comenzó a darse de baja en poco tiempo. Ten en cuenta que comprar una película en esos canales cuesta entre tres y cuatro euros. Aquí, en el videoclub tienes películas desde un euro. -Lo que no sé es si la competencia entre videoclubes es dura o no. -Depende de cómo lo mires. Desde luego, las máquinas automáticas sí constituyen una verdadera competencia. Hace catorce años, en Vilagarcía éramos seis videoclubes, ahora somos cuatro y funcionan cuatro máquinas. En el 98, en España había 4.500 videoclubes, ahora somos 8.000, por las máquinas. -Claro, no es lo mismo atender al público que cargar la máquina y punto. -No es lo mismo llevar un bar que una máquina de latas. -Un último asunto. El porno. ¿Es tan importante como dicen para el negocio? -Es una parte muy rentable. Las películas no caducan, no pasan de moda. Pones una de hace diez años y la gente, en general, no se da cuenta. Aunque hay algunos clientes que controlan mucho y están a la última, siempre a la espera de novedades.