En directo | Accidente en el jardín de Ravella Un hombre que había llevado a su nieto al parque se golpea la cabeza. El niño, que sólo hablaba francés, fue atendido por funcionarios y policías hasta que encontraron a su abuela
06 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.El accidentado sufrió un mareo y se golpeó la cara contra el suelo, lo que le causó heridas en la nariz y en una ceja y, además, hizo que perdiera temporalmente la memoria y no recordara si había ido al parque sólo o con su nieto. Cuando partió la ambulancia hacia el hospital, el niño se asustó al verse rodeado de desconocidos. El jefe de jardines del Concello, Mario Vázquez, no dudó en consolar y tranquilizar a André, que no se separó de él ni un instante. A pesar de los pocos datos con los que contaban, los policías locales lograron en apenas media hora encontrar a la abuela del niño. Tras el feliz reencuentro, los agentes los llevaron al hospital junto al accidentado. La mala suerte hizo que para un abuelo y su nieto una tranquila mañana en el parque se tornase en uno de los peores momentos de su vida. El hombre había llevado al niño a jugar al jardín de Ravella cuando, pasadas las once de la mañana, sufrió un desvanecimiento y, al caer, se golpeó la cara contra el suelo. La contusión le provocó heridas leves en la nariz y en una ceja, pero le hizo perder temporalmente el conocimiento y la memoria. Inmediatamente, las personas que se encontraban en el parque socorrieron al hombre, llamaron a una ambulancia y a la Policía Local. Nadie le conocía, ya que todo parece indicar que, aunque es natural de Asturias, reside en Francia y se encuentra en Vilagarcía de vacaciones. Tampoco nadie se había percatado de que estaba en el jardín junto a un niño, por lo que pasaron varios minutos hasta que uno de los presentes se dio cuenta de que un pequeño de unos siete años de edad estaba solo y asustado escondido en la caseta de uno de los juegos infantiles del parque. Cuando le preguntaron, el niño dijo que se llamaba André y pronto quedó patente que sólo hablaba francés. Como el hombre accidentado no recordaba nada, era imposible confirmar que ambos eran familia. El niño, asustado, tampoco aclaraba si se trataba de su padre o de su abuelo, pero lo que sí estaba claro es que ambos habían acudido juntos a Ravella y que ahora el pequeño estaba solo y asustado. El peor momento para André llegó cuando la ambulancia partió con su abuelo hacia el Hospital do Salnés. El niño comenzó a llorar desconsoladamente hasta que fue atendido por el jefe de jardines del Concello de Vilagarcía, Mario Vázquez, que lo abrazó y calmó. André se sentía solo, pero no lo estaba. Además de los policías locales, había otros funcionarios municipales y muchos vecinos que no paraban de proponer ideas para ayudarle. La policía creyó al principio que el abuelo y su nieto estaban en el parque esperando a una tercera persona, probablemente la madre o la abuela del niño. Sin embargo, pasaba el tiempo y nadie venía. Una vez en el hospital, el hombre accidentado pudo recordar que su residencia en Vilagarcía estaba en el edificio en cuyo bajo está la cafetería Zas, en San Roque. Un agente se trasladó inmediatamente hasta ese lugar para intentar encontrar al familiar del accidentado y del niño para informarle de lo sucedido. Al mismo tiempo, para entretener a André en esos delicados momentos, el jefe de jardines lo llevó a dar un pequeño paseo y a una cercana pastelería para intentar endulzar tanta tensión. Como no podía ser de otro modo, la historia tuvo final feliz. En media hora, los agentes locales encontraron a la abuela del niño, que no ocultó su alegría cuando la vio llegar en el coche patrulla que después los acercó hasta el hospital para comprobar qué tal se encontraba el abuelo accidentado.