Se necesitan camareros

Rosa Estévez
Rosa Estévez VILAGARCÍA

AROUSA

Reportaje | Los problemas para contratar profesionales Son muchos los establecimientos de hostelería de la comarca que lucen algún cartel que indica que «se necesita personal». Llenar las vacantes es, cada año, más complicado

06 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?n el tablón de anuncios de la plaza de abastos de O Grove sobran las ofertas de trabajo. En dieciséis carteles se repite, de forma machacona, un mensaje: se necesita personal para hostelería. Muchos de ellos tienen la tira de números de teléfono intacta, como si nadie tuviese interés en responder a la llamada de los desesperados empresarios. Podría parecer que en O Grove, el paraíso de los hoteles, los restaurantes y los bares, la oferta de puestos de trabajo ha superado a los demandantes de empleo. Pero el problema no sólo afecta a los empresarios grovenses. Jorge Olleros, representante de ese colectivo, indica que el verano genera en toda la costa gallega un aumento de los puestos de trabajo en hoteles y restaurantes. Y debe de ser cierto que es un mal generalizado, porque en la otra punta de la ría, en Vilagarcía, las ventanas de casi todos los bares sirven como escaparates desde los que los propietarios buscan camareros. En una de las comarcas gallegas más castigadas por el paro, ¿por qué es tan complicado encontrar personal? La respuesta a esa cuestión no es sencilla: exige un cargamento de matices y tener en cuenta un sinfín de lastres históricos. Empezando por la estacionalidad. El verano fue, durante mucho tiempo, la única época de florecimiento de la hostelería en la comarca. Los negocios se abrían a base de mano de obra sin cualificar, mal pagada y peor descansada. El recuerdo de aquellos tiempos surte, en muchos casos, el mismo efecto que el agua fría sobre el gato escaldado: hace que cualquier oferta procedente de ese mercado sea observada con suspicacia o, directamente, desechada por quienes buscan un empleo. Y es cierto que hay hosteleros que siguen aferrados a la vieja práctica de exprimir al personal durante los meses que dura la temporada de verano. Pero ese tipo de empresarios parecen condenados a la desaparición. En una jornada de puertas abiertas celebrada en abril en la Escuela Taller de Hostelería de A Lanzada, representantes de los hoteles y restaurantes de O Grove entonaron un mea culpa por sus excesos del pasado. Un sector moderno y dinámico, que aspira a trabajar durante todo el año, no puede mantener esas prácticas que huelen a rancio, decían muchos de ellos. Reajustes En ese afán de modernizarse para crecer, los hosteleros también aseguraban en aquel encuentro haber realizado una apuesta por la mano de obra profesionalizada y experta. Y, de momento, no abundan los trabajadores que presentan un currículo adaptado a esas exigencias. La escuela de hostelería de A Lanzada ha abierto una puerta hacia la profesionalización que se completa con ciclos formativos como los que se imparten en el instituto Monte da Vila. Parece que el mercado laboral en el campo de la hostelería se está reajustando y adaptando a los tiempos. Y quizás, dentro de unas cuantas temporadas, se logre el equilibrio necesario entre salarios, jornadas laborales y profesionalidad.