Los servicios de Cáritas crecieron casi un 10% a lo largo del último año

Susana Luaña Louzao
Susana Luaña VILAGARCÍA

AROUSA

VÍTOR MEJUTO

Aumentó con creces el número de transeúntes, de inmigrantes y de emigrantes retornados Las subvenciones públicas permitieron a la entidad atender las demandas de los más necesitados

05 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

A lo largo del año 2004 pasaron por las oficinas de atención primaria de Cáritas Interparroquial de Arousa 622 personas; en el 2005 lo hicieron 840; el año anterior se sirvieron 14.791 menús en el comedor social; al año siguiente fueron 15.849, y el número de personas que acudieron al servicio de higiene personal fue de 371 el primer año frente a las 515 del segundo. Son datos que aparecen en la memoria de la entidad del ejercicio anterior, y que reflejan que los servicios prestados a los colectivos más necesitados de la sociedad crecieron casi un 10% en tan sólo un año. «Aumentó el número de inmigrantes, y también son cada vez más los transeúntes que requieren nuestros servicios», subrayó Francisco Fernández, presidente de Cáritas Interparroquial de Arousa. Pese a ese importante incremento en el número de usuarios y de servicios, Cáritas cerró el ejercicio con un superávit de 72.997 euros, frente al 2004, en el hubo un déficit de 31.597 euros. Esa situación económica se consiguió gracias a las subvenciones recibidas de diferentes organismos públicos. Tanto el presidente de la entidad como el párroco Manuel Castroagudín reconocen que esa no es la situación ideal, que deben ser los socios los que sufraguen las actividades. «Es fundamental la autofinanciación, porque eso nos da más libertad y porque la razón de ser de Cáritas no es sólo asistencial, también tiene que concienciar a los demás en la necesidad de ayudar al prójimo», sostiene Castroagudín. La casa de San Cibrán La memoria de Cáritas incluye este año un nuevo apartado, el de la casa de acogida de San Cibrán. El hogar creado para las personas desamparadas en tanto se reintegran en la sociedad recibió en el 2005 a 32 beneficiarios. De ellos, 28 fueron inmigrantes, y los demás, personas sin hogar. En su mayoría, provenían de Venezuela, aunque los hubo de muchos países más, sobre todo sudamericanos. La mayoría de los usuarios fueron varones; únicamente siete eran mujeres. Y en la memoria no se recogen todavía los subsaharianos de las pateras, que empezaron a llegar en enero del 2006.