Reina sardina

| ROSA ESTÉVEZ |

AROUSA

CABALLO DE TROYA

24 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

MI abuelo se ponía de muy mala leche cuando tenía que ir a recoger el portal a la plaza del pueblo. «É San Xoán», le decía mi abuela, poniéndole la mano en el brazo, cuando salía de casa hecho una furia. Solía regresar partiéndose de risa, porque siempre había algún vecino al que le habían hecho una perrería mayor. En todo el tiempo que ha pasado desde entonces, que es tiempo bastante, la fiesta de las hogueras ha cambiado. Las bromas sirven de coartada a los gamberros y a sus gamberradas, y todo ha perdido un poco de gracia. ¿Y qué me dicen de la sardina? Antes era la compañera indiscutible de cualquier cacharela, la sabrosa animadora del pan de millo. Ahora, a las sardinas se las comen las tiras de churrasco y un sinfín de menús alternativos. Sólo se mantienen firmes las hogueras. El alma de la fiesta.