A Illa revive un pasado con humos

La Voz M. S. | VILAGARCÍA

AROUSA

Reportaje | Comienza la recuperación del Muelle de Pau Hubo un tiempo en que las poderosas chimeneas de las conserveras protagonizaron la vida isleña; hoy el municipio quiere recuperar esa historia

24 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

EL PASADO. A través del Muelle de Pau se descargaban hasta hace medio siglo las mercancías que llegaban a las activas fábricas conserveras de A Illa. Su estructura de madera era entonces uno de los lugares por los que más pisaban los marineros del municipio. Pese a que arrastraba ya muchos años a sus espaldas, el pantalán se mantuvo en pie hasta hace aproximadamente tres décadas. ? Illa todavía guarda en la memoria su rico pasado conservero. Hasta hace apenas medio siglo, esta actividad era el sustento de muchas familias del municipio. Desde entonces, el sector entró en una lenta decadencia, las fábricas fueron cerrando poco a poco sus puertas y hoy su importancia en la economía del municipio es meramente residual. La causa de este declive no se ha explicado, aunque quizás tenga mucho que ver con la expansión del transporte terrestre y las dificultades que una isla sin puente ofrecía para ello. Desde que en 1843 Juan Goday fundara su fábrica de salazón, y en 1879 continuase forjando su imperio con una factoría de conservas, la industria de los derivados de pescado fue el quehacer de muchas mujeres de A Illa. En 1956 existían todavía diez fábricas de conserva y varias salazones en este municipio. El mayor hormigueo de actividad tenía lugar, durante todos esos años, alrededor de la plaza de O Campo. Allí había abierto el catalán Juan Goday sus primeras empresas y en sus inmediaciones se fueron cobijando las nuevas factorías. En esa zona, el Muelle de Pau ejerció de testigo mudo de esos tiempos. Sobre sus travesaños de madera se descargó la mercancía que las fábricas de A Illa enviaron después al mundo. En el municipio todavía se recuerda esta estructura, y muchos de los que hoy comienzan a peinar canas todavía evocan sus juegos de niños sobre un muelle que ya entonces comenzaba a hacerse viejo. Hoy de aquel pantalán sólo quedan en pie algunos pilares. Sus restos apenas cobijan la memoria de los miles de marineros que los pisaron y de los millones de toneladas de pescado que caminaron sobre su espinazo. Los más jóvenes ya no recuerdan otra cosa: hace aproximadamente tres décadas que el Muelle de Pau es sólo una ruina. Pero en A Illa se han propuesto recuperar sus vínculos con la conserva. Y al hacerlo no han querido olvidarse del viejo pantalán. Su restauración figura dentro del proyecto que el arquitecto Manuel Gallego Jorreto ha diseñado para convertir en museo de la conserva el complejo de Goday. Esta misma semana está previsto que comiencen las obras de recuperación de la estructura. La primera fase se ejecutará a través del Plan de Dinamización Turística; para las actuaciones restantes ya ha comprometido su apoyo el departamento de Turismo de la Xunta. En pocos meses, las pequeñas embarcaciones podrían estar amarrando de nuevo en el Muelle de Pau.