Las maneras

AROUSA

AREORO | O |

14 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

PARA VILAGARCÍA es una buena noticia que se haya recuperado la bandera azul para la playa Compostela. Lo es incluso para las mariscadoras que trabajan en el arenal y que de vez en cuendo tienen algún rifirrafe con los bañistas. Es una buena noticia porque ese arenal -para unos fruto de una buena recuperación y para otros totalmente artificial- es un gran reclamo turístico para el municipio. Todos los días de verano, cuando Lorenzo es generoso, miles de personas alivian los calores en sus aguas. Por eso la buena noticia lo es también para las mariscadoras, porque muchos de esos visitantes se quedan después a degustar los productos que ellas extraen de sus aguas. Por eso no estaría de más ponerle unas dosis de sentido común a esa polémica que todos los años surgen entre bañistas y mariscadores cuando los primeros se quejan por la peligrosidad de las varas que separan los parques de cultivo y los segundos, porque los veraneantes les roban o estropean la cosecha. Yo he sido más de una vez testigo de esas discusiones, y doy fe de que la mayoría se hubiesen evitado bajando un poco el tono del encontronazo. Las mariscadoras pecan en ocasiones de un verbo demasiado fácil u optan por elegir insultos o palabras subidas de tono para explicar lo que perfectamente podrían dar a entender con buenas palabras. Y los turistas serían algo más comprensivos si se pararan a pensar en que no todo el mundo tiene la suerte de poder coger vacaciones en el mes de agosto, y que para después poder consumir las almejas en alguno de los magníficos restaurantes de Carril, alguien tiene que cultivar antes el producto. En ese clima de concordia y buenas maneras al que me refiero no queda muy bien calentar los motores antes de tiempo y colocar el carro delante de los bueyes, que a fin de cuentas ni siquiera empezó el verano, y después, Dios dirá.