Sólo en Cambados y A Illa tienen claro que celebrarán el recorrido marítimo En el resto de los puertos aún no se sabe si cumplirán la tradición de sacar al mar a la Virgen
14 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?a procesión marítima suele ser el punto culminante de cualquier celebración del Carmen en las rías gallegas. Sin embargo, de unos años a esta parte, la puesta en marcha de la comitiva de barcos engalanados siempre llega envuelta en dudas. La sentencia que condenaba al patrón del Saleta, un armador de Aguiño, por el accidente sufrido por uno de los ocupantes de su embarcación ha hecho que los organizadores de estos eventos se lo piensen dos veces antes de convocar a la comitiva marítima. A un mes vista de que comiencen las celebraciones en honor a la patrona de los marineros, sólo en Cambados y en A Illa responden con rotundidad que de sus puertos sí saldrá la procesión marítima. En el resto de las villas con tradición del Carmen todo son dudas. «Es una pena que se pueda perder una tradición como esta, claro. Pero tal y como están las cosas, a lo mejor se suprime la procesión marítima», explicaba ayer el patrón mayor de Carril, Fernando Franco. Y frases más o menos similares se escuchan de boca de casi todos los responsables de organizar la fiesta del Carmen en la zona sur de la ría de Arousa. Los seguros Casi todos ellos están ya tanteando el coste de los seguros para la embarcación que portará a la imagen. ¿Pero qué pasa con el resto de barcos de la comitiva? La normativa exige disponer de un seguro y cumplir una serie de requisitos tanto sobre el número de ocupantes como sobre las normas de navegación. En Cambados y A Illa lo tienen claro: cada patrón debe controlar que a su barco sólo se suba la gente que puede hacerlo. Cumplir las normas de seguridad, dicen, tampoco resulta excesivamente complicado. Y si hay alguien que no las tenga todas consigo, «ninguén lle obriga a saír». Pero la tranquilidad que se respira en Cambados y A Illa no se percibe en el resto de los puertos de la ría. En O Grove, por ejemplo, aún no hay nada decidido. El presidente de la comisión de fiestas, Juan Oubiña, señalaba ayer que «sacar el barco con la imagen y las autoridades, sin que los acompañe nadie, no tiene sentido ni queda bonito». La comisión ha establecido contactos con los barcos de pasaje que operan en la localidad y algunos de ellos se han mostrado dispuestos a, como todos los años, formar parte de la comitiva. ¿Y el resto de los barcos? Oubiña prefiere esperar a ver cuánta gente muestra su intención de participar en la comitiva. «Lo harán bajo su responsabilidad», explica. Y reconoce que ese riesgo puede hacer disminuir el número de embarcaciones hasta un punto en el que celebrar la procesión no valdría la pena. Aunque no hay ninguna decisión tomada, la comisión grovense no descarta la posibilidad de rematar la procesión con una ofrenda floral en el puerto. Esa misma idea se está planteando ya en otros lugares, como Carril. Una fórmula similar se utiliza en Aguiño desde hace un par de años: desde el accidente del Saleta , sólo un barco sale al mar. Lleva la imagen de la Virgen y, desde él, se lanzan al mar las flores con las que se rinde homenaje a todos aquellos que perdieron la vida en el océano. «La verdad es que organizar fiestas de este estilo no es nada fácil», dice el patrón mayor de Vilanova. «Si no se flexibilizan los requisitos, van a acabar desapareciendo porque la gente tiene miedo a que pase algo», argumenta. Pero parece que hay pocas opciones para lograr esa flexibilidad. La seguridad parece que va a ganar la batalla a la tradición.