ENTRE LÍNEAS
13 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.LA POLICÍA detiene a una banda de atracadores que se dedicaban a robar bancos intimidando al director o entrando por el sistema del aire acondicionado. Tras la exitosa operación, los presuntos delincuentes pasan a disposición judicial, declaran y un juez los deja en libertad. Con cargos, pero en libertad. Uno de ellos aprovechaba que disfrutaba del tercer grado penitenciario para participar en los robos. Aquí, un tipo es detenido por el repugnante delito de abuso sexual a un menor. Al asco que provoca el delito se le suma que, tras pasar por la comisaría y por el juez para declarar, el tipo en cuestión queda en libertad. Con cargos, pero en libertad. Seguro que hay una explicación judicial para todo esto, pero para el ciudadano siempre resultará incomprensible que los malos entren por una puerta del calabozo y salgan por la otra.