ENTREVISTA | C. Moreno
03 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?ándido Moreno, natural de Brazatortas (Ciudad Real), coruñés de adopción, cambadés a tiempo parcial, acaba de editar su segundo libro. El hombre que intentó pellizcar al papa Juan XXIII, que tuvo entre sus alumnos en Guinea a Severo Moto, se atreve con una autobiografía muy particular, Historia de mi vida en dosis de aspirina . -Su anterior libro, «Problemas de hoy en dosis de aspirina», también hace referencia al ácido acetilsalicílico en píldoras... -Sí. Es en aspirinas porque no se trata de un relato continuado. Cada página contiene un rasgo, un problema de estructura económica, de religión, de familia, que se puede consultar de forma independiente. -¿Persigue con él algún objetivo? -El que he perseguido a lo largo de 45 años de enseñanza, hacer pensar a la gente. Siempre intenté inculcar a mis alumnos el enseñar a pensar, el penetrar en la esencia de las cosas. -Hay algunas reflexiones llamativas. Por ejemplo, «cuándo dar el salto de la democracia formal a la democracia real». -Es que deberíamos tender a una democracia real. -¿Lo que tenemos no lo es? -Lo que tenemos es una democracia formal, fáctica. Esto es un engaño en todos los órdenes, y contra eso voy, un engaño en el amor, en lo religioso... -¿Es que falta libertad? -Libertad tenemos toda la que queremos. Lo que tenemos es miedo a la libertad. Hemos saltado del autocontrol al autoengaño. -Otra de sus píldoras, «urge despojarse de las virutas de la religión». -Hay que saltar de la religión como estructura, llámese cristianismo, budismo, islamismo, a una auténtica espiritualidad, que está en la esencia del hombre. El hombre, por esencia, es político y religioso, y resulta que son dos temas tabú. «Yo no hablo de política ni de religión», se escucha decir a algunos. ¿Pero cómo puede ser? No se habla de eso, tenemos miedo a nuestra propia y auténtica libertad. -«Memoria histórica para todos». -Hay que llegar al abrazo fraternal.