ENTRE LÍNEAS
03 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.YA SÉ que es difícil, pero imaginen que viven en un país en el que los que gobiernan no dicen que está bien todo lo que antes aseguraban que estaba mal y que la oposición no dice que está mal todo lo que decían que estaba requetebién cuando ellos mandaban. Imaginen que viven en un país en el que las administraciones se relacionan con criterios de eficacia y no por colores políticos. Imaginen un país pensado con la cabeza. ¿No pueden? No me extraña. Más aún cuando llevamos siglos viviendo en un país que es justo lo contrario. El nuestro es el país del pan y circo. El mismo con el que los emperadores romanos amansaban al pueblo para anestesiar las revueltas. Aquí el pan tiene tantas formas como fiestas gastronómicas y el circo lo ponen algunos políticos que jamás proponen nada y sólo vociferan como un gladiador en la arena.