Crónica | Encuentro lúdico-deportivo
01 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.La regata Illa de Sálvora, que alcanza la sexta edición, nació, como aseguró ayer su patrocinador y mecenas del mundo de la vela, Ramiro Carregal, de una casualidad. El mal tiempo, en la salida de una de sus ediciones, imposibilitó realizar la competición, por lo que el presidente de Frinsa invitó a todos a acudir a la isla de Sálvora que administra. Deportistas, familiares y amigos disfrutaron de una comida en un espacio excepcional, y la jornada acabó con una gran fiesta. El buen sabor de boca fue tal que pidieron al emprendedor ribeirense que repitiera. De ahí en adelante, se compaginó el deporte con el encuentro lúdico, donde se conjuga las gastronomía, el buen ambiente e incluso el senderismo y el contacto con la naturaleza. Muchos participantes La fama que ha adquirido esta regata es tal que en los últimos años el número de participantes ha superado el medio centenar. Veleros de todas las esloras, pertenecientes a náuticos como Ribeira, A Pobra, Rianxo, Vilagarcía (los más cercanos), Ares, Sada, Camariñas, A Coruña, Vigo, Sanxenxo, Portonovo o Baiona no se pierden esta cita en el calendario, que destaca más por su hermosura que por su exigencia. Los barcos toman la salida de las inmediaciones del puerto de Ribeira y se dirigen al pequeño muelle de Sálvora, donde les espera la figura pétrea de la sirena. En torno a la torre del pazo y dentro de la nave adyacente que albergó una salazonera, se despliega el escenario de la que ya se considera fiesta de la vela gallega, en la que predomina el buen ambiente. La competición suele pasar a un segundo plano, pero también hay trofeos, que son reproducciones en bronce de la sirena. Los asistentes suelen aprovechar para visitar el pueblo abandonado, la «virtuosa fuente de la salud y la fuerza», el faro; incluso, con un poco de suerte, pueden ver algún venado.