AREOSO | O |
01 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.HACE DOS semanas que salió a la luz la existencia de un contencioso que mantiene paralizados los trámites de la carretera de O Xufre. Desde entonces, todos los colectivos de A Illa se han manifestado al respecto. Ha hablado el Concello, han hablado todos los grupos políticos y lo han hecho todas las asociaciones del municipio. Todos, con mayor o menor énfasis, han mostrado su apoyo a la construcción del vial y todos han destacado la construcción de esta infraestructura como fundamental para el municipio. También han hablado los propios vecinos que han interpuesto el recurso y han explicado los motivos que les han llevado a tomar esa decisión. Ahora sólo queda por conocer una versión: la de la otra parte interesada, que no es otra que la Consellería de Política Territorial. Sin embargo, desde los despachos de San Caetano todavía no han dicho «esta boca es mía». Si, como se les supone, están informados de lo que ocurre, se habrán dado cuenta de la importancia que los isleños dan a esta carretera. Y, por lo tanto, deberían darse cuenta también de que la gente de A Illa quiere saber qué va a pasar con esas obras. Es cierto que el juzgado todavía tiene que pronunciarse y que lo que vaya a hacer la Xunta dependerá en buena medida de esa decisión judicial. Pero también es cierto que, si no por propia experiencia, sí por experiencias ajenas, deberían saber que el silencio nunca es una buena opción en casos como este. En A Illa hay cinco mil personas que están esperando que les digan, si no lo que va a hacer, sí al menos lo que tiene que decir la consellería sobre este asunto. En A Illa hay cinco mil personas que llevan una década aguardando por una carretera que no llega nunca y que, cuando menos, deberían saber si pueden o no contar con ella en un futuro más o menos cercano. Por el momento, y como casi siempre, nadie responde al otro lado.