Ríos SOS

AROUSA

AREOSO | O |

31 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

LA VISITA a la Estación de Hidrobioloxía de Castroagudín siempre resulta reconfortante, aunque sólo sea por el hecho de disfrutar del hermoso paraje natural del embalse en una espléndida mañana de sol. También porque el conocimiento de centros como éste te hacen apreciar y querer más la naturaleza, y falta hace. La soberbia del género humano nos hace olvidar que no estamos solos y que nos ha tocado, y además estamos obligados, a aprender a convivir con el resto de las especies vegetales y animales. Ya no sólo por conciencia ecológica o simple respeto. Es necesario, aunque sólo sea por egoísmo. Nos estamos cargando el planeta. La Antártida se derrite, los montes se queman y los osos se extinguen. ¿Y qué hay del mono que anda erguido e inteligente? De momento capeamos el temporal, llámese Katrina o Tsunami, pero estamos tentando al diablo. El castigo quizá no llegue en forma de hecatombe bíblica pero los latigazos se manifiestan todos los días en la degradación del medio natural, y no hay que irse a los corales marinos ni a los bosques de hayas centenarias para comprobarlo. Nuestras ciudades se están convirtiendo en irrespirables. Hace unos días mi primita Luna que vive en París tuvo que ser hospitalizada por problemas respiratorios derivados de la polución. En Arousa aún tenemos suerte, pero la salubridad de nuestro aire y nuestras aguas se vende cada vez más cara. Los biólogos de Castroagudín lo saben bien. Ayer nos aconsejaban cuidar los ríos, que de tanto querer convertirlos en piscinas con picnic incluido se están yendo al garete. Así que la próxima vez que se encuentre al lado de un regato y lo vea plagado de mosquitos, no se lamente. Es señal de que el ecosistema fluvial goza de buena salud, además, me cuenta Fernando Cobo que de esto sabe un rato, que la mayoría de estos insectos no pican. Si la naturaleza está en paz, nosotros también.