¿Habrá operación Rivera?

La Voz

AROUSA

La cosa política

27 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

?odrá discutirse si el porcentaje de militantes que hace quince días acudieron al congreso local del Partido Popular de Vilagarcía es más o menos significativo -votaron 209 afiliados, lo que supone exactamente un 16% del censo de 1.297 carnés populares que la agrupación utilizó a la hora de elegir al sucesor de Manuel Fraga -. Podrá darse mayor o menor trascendencia a las disensiones internas que rompen la unidad de la gaviota en la capital arousana a raíz de la caída del cuiñismo y la dimisión de Maribel Fernández , Marcos Barros y Luis García . Podrá discreparse acerca de la benéfica o perjudicial influencia que ejerce la cúpula provincial del partido sobre la ejecutiva local. Lo que no puede hacerse ya es poner en tela de juicio la legitimidad de Tomás Fole como líder del PP. Él fue el único candidato que presentó sus credenciales ante sus compañeros, el único que se sometió al veredicto de la asamblea, el único, finalmente, que recorrió el camino que marcan los estatutos de su formación para reclamar el mando. Y lo hizo obteniendo el respaldo del 95% de los militantes que quisieron acudir a la cita en el auditorio. Para bien o para mal, le guste o no a sus detractores, Fole es, con todas las de la ley, el rostro y la voz del Partido Popular en Vilagarcía, el hombre llamado a pilotar la nave conservadora en su singladura hacia las elecciones municipales del próximo año y a disputar la alcaldía al socialista Javier Gago . Asumida esta premisa, todo indica que los populares no lo tendrán nada fácil en la tercera plaza de la provincia. Hasta ahora, la oposición había logrado meter al gobierno local en un brete en varias ocasiones, arrinconando a un Gago que, a medida que avanzaba el mandato, parecía más y más crispado. Pero hace meses que esta perspectiva ha cambiado. El PSOE trabaja más desahogado y el principal cerebro de aquel frente opositor, el nacionalista Xosé Castro Ratón , se halla en plena reconducción del BNG en busca de un hueco propio desde el que demostrar que su presencia en Ravella puede resultar fundamental a la hora de formar un gobierno de izquierdas tras los comicios municipales del 2007. Es lógico que, con la pérdida del referente del Bloque, y EU repartiendo estopa desde la orilla zurda, Fole atraviese un período de desconcierto. Este factor puede explicar el endurecimiento de su discurso y su acercamiento a la oposición a ultranza que domina el discurso de la gaviota en Madrid. Lo que no explica es su extaña ausencia de los actos institucionales. La última, en el recibimiento a las chicas del Atlético Arousana. Fue el único portavoz que no participó en el acto, aunque sí estuvo Milos Iglesias . La caza del independiente Tanto Castro Ratón como Manuel Rico , aciertan, en cualquier caso, al señalar el futuro de la Diputación de Pontevedra como una de las preocupaciones que asaltan a los populares. Si pierden dos diputados el año que viene, adiós al palacio provincial. Y si en O Salnés existe una probabilidad de que los conservadores cedan una de sus dos actas actuales, es el BNG el que puede protagonizarla. Los nacionalistas deben remontar una diferencia que en el 2003 alcanzó los 1.700 sufragios. Para que este representante cayese del lado del PSOE, los socialistas tendrían que superar a los populares como primera fuerza de la comarca, y algo así se antoja difícil pese a las perspectivas de crecimiento que maneja el puño y la rosa. Así las cosas, Núñez Feijoo y su equipo quieren que se capten bajo las siglas populares a todas las candidaturas independientes que sea posible. Vuelve a surgir, de esta forma, la idea de que Ivil retorne a la casa común. Por el momento no se han dado más pasos de los que hace tiempo caminaron el propio Fole y Rafael Louzán en las dos reuniones que ambos mantuvieron con José Luis Rivera. Aquel intento fracasó porque los populares se presentaron sin propuestas concretas. Lo lógico es que, en esta ocasión, y ante lo que se juegan en las urnas, llamen a la puerta de Ivil con algo más que buenas palabras bajo el brazo. Por lo pronto, no es descabellado pensar que los independientes impongan condiciones como su entrada en la ejecutiva local, en puestos decisivos, y la colocación de dos de sus miembros entre las cinco primeras plazas de la candidatura, incluyendo al número dos que siga a Fole. Aun en el caso de que el PP aceptase ambas exigencias, quedaría por resolver una cuestión fundamental: qué pasa con la figura del líder de Ivil, el único político diestro que ha sido capaz de dar la alcaldía a los populares. Son muchos los agravios que Rivera ha sufrido a manos de su antiguo partido. Y se equivocan quienes piensan que todas las dificultades desaparecieron con la defenestración de Xosé Cuíña . A mediados de los ochenta, cuando el hoy presidente de Ivil sentaba las bases de la fórmula populista que llevó a AP a su única mayoría absoluta en la capital arousana, muchas de las grandes familias conservadoras le dieron la espalda para forjar descabelladas aventuras independientes que se estrellaron con las urnas. Hoy, algunos de aquellos apellidos vuelven a figurar en la ejecutiva del PP. El propio Juan Antonio Garrido , diputado autonómico en su día, candidato a la alcaldía en 1999, quiso hacerle la cama a Rivera cuando era su número dos. Las relaciones entre ambos son inexistentes. Sucede que Garrido ha retornado como vocal de la dirección local. Fole, además, sigue atacando sin respiro la política pragmática que Ivil desarrolla en el pleno. El clima, así, no es propicio.