?l margen de ambas corrientes, Esquerda Unida construye un discurso alternativo, que ayer sirvió para rechazar la oferta de Espina y Delfín, pero también para respaldar, aunque con matices, el ingreso de Vilagarcía en el Consorcio Galego de Servizos, Benestar e Igualdade, un órgano paritario entre los concellos y la Xunta. En cuanto al agua, Fajardo defendió una gestión pública directa de recursos estratégicos como éste y criticó, por excesiva, la prórroga que se otorga a Espina y Delfín. Decisión que, en su opinión, limita la capacidad de intervención de la Administración sobre un servicio básico. En cuanto al consorcio, EU dice tener dudas, aunque presta su apoyo a la iniciativa. Es más, fue Juan Fajardo quien más duramente criticó al PP cuando Tomás Fole anunció el voto en contra de su grupo a la integración de Vilagarcía por considerar que persisten aspectos poco claros en la fórmula que propone la vicepresidencia de la Xunta, y que los estatutos no han sido suficientemente consensuados con la Federación Galega de Municipios e Provincias: «Dubidan por dubidar, porque alá onde gobernan, Vilanova, O Grove, Lalín, Silleda, os servizos sociais son un desastre e só os entenden como beneficencia», espetó Fajardo a Fole. Quien más y mejor defendió la creación del consorcio fue el nacionalista Xosé Castro Ratón. Para el BNG, este organismo supera la situación pasiva que los municipios jugaban frente a la Xunta en tiempos del PP por lo que respecta a los servicios sociales. Aportará, afirmó Ratón, «igualdade, solidariedade entre concellos, calidade para os servicios en función de estándares, e homoxeneización». El portavoz del Bloque pidió unanimidad para una fórmula que «nace para ser mellorada día a día». Los cinco concejales del Partido Popular, con su rechazo, no se la concedieron.