ENTRE LÍNEAS
19 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EN COMUNIDADES medianas o pequeñas, como las de Arousa, todo el mundo se conoce. Vas a comprar el pan y desde tu casa a la panadería saludas a una decena de personas. Con algunas hasta te paras a charlar. Hay que estar atento, porque como te cruces con algún conocido y, por despiste, no le saludes, puedes ocasionar un incidente diplomático. Por eso, yo siempre me fijo mucho en la gente con la que me cruzo. Bueno, por eso y porque soy un tanto cotilla, debo confesar. El caso es que hay personas que, cuando las miras por la calle, aún siendo desconocidos, te aguantan tanto la mirada que a veces uno ya no sabe si la conoce o no y acaba diciendo un «hola» o un «buenos días». Y así, tras muchos años, hay un montón de gente a la que saludo y que me saluda sin conocernos de nada. Sólo de aguantarnos las miradas.