Músculos

| XURXO MELCHOR |

AROUSA

ENTRE LÍNEAS

18 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

UNO aprende mucho en un gimnasio. Desde que voy al de Fontecarmoa para recuperar mi rodilla derecha -me rompí el menisco- no hay día que no descubra algo nuevo. El primer día me encontré con algunos conocidos que siempre me habían parecido muy fortachones. Ahora sé que sus músculos son el fruto de días y días de machaque con las pesas. Enseguida aprendí también mis propias limitaciones, que uno se calienta con la bici estática y luego no se puede ni mover. Pero la lección más importante que he recibido es que la juventud no tiene edad. El amo del gimnasio tiene unos 60 años. Tras una sesión de bici con los pedales a tope de dureza, estira un poco y luego se pega un buen rato de carrera continua. Como un chaval. Bueno, como un chaval muy en forma porque los chavales normales estamos lejos de semejante exhibición.