CON GOTAS
12 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.OCURRIÓ en Ferrol, hace cosa de medio siglo. Un tipo de los más listos de la parroquia se paseaba, tranquilamente, entre los puestos del mercado semanal. En un momento dado, el impasible sujeto, chulapo conocido en toda la vuelta, abre los ojos como platos. Ahí, delante de sus narices, un fulano fabrica billetes verdes con sólo darle a una manivela. Aquello era más de lo que nuestro hombre podía soportar. Entabló conversación, exigió negociación y acabó comprando el magnífico artefacto por cien pesetas de las de entonces. Media hora después, lo único que salía de su recién adquirido trebello eran cuartillas de papel. Imbuido de justa cólera, nuestro elemento se personó en el cuartel de la Guardia Civil para denunciar que le habían timado con una máquina de hacer dinero. Se fue de fuciños al calabozo. Nadie da duros a cuatro pesetas.