Las llaves y el caxato

| SERXIO GONZÁLEZ |

AROUSA

MANUEL se irguió frente a la jueza, levantó el caxato que portaba a media altura y demostró, con agilidad sorprendente para sus setenta y muchos años de vida, cómo lanzar una advertencia de las que no ignoraría ni Steven Seagal, con la coleta perfecta y esa expresión cementicia de repartir estopa que tiene por jeta. «Moito coidadiño, que en 22 anos de policía nunca tiven un xuízo coma este». No vayan a equivocarse. No era un capítulo de Pepe O Injlés . Eran los juzgados de Vilagarcía. Una denuncia sobre una supuesta amenaza, bastón en mano, con un único tema como telón de fondo: quién debe y quién no debe portar las llaves del bar de la Casa do Mar. El tema puede ser objeto de una asamblea; incluso el motivo central de una entrega de Luar . Jamás contribuir a colapsar nuestro mastodóntico sistema judicial.