CON GOTAS
04 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.AÚN sin digerir la sexta reforma educativa de la democracia, una señorita de florido discurso se asomaba ayer a la radio para promover lo que, según ella, constituye el colmo de la modernidad. Volver a segregar en las aulas, desde la más tierna infancia, a niños y niñas. No crean que se trata de retomar lo del género débil, sus labores de usía y mejor aprende a coser, rica. Qué va. La idea se basa en ultimísimas inferencias científicas, que revelan notables diferencias en el funcionamiento cerebral de hombres y mujeres. Yo propongo que separen a los rubios de los castaños. Porque la longitud media de un pelo dorado, multiplicada por la raíz cuadrada de la base de la pirámide de Keops más el número de pasos que un armadillo camina cada día en busca de comida es igual a la cuarta parte de la distancia entre la Tierra y el Sol. Toma ciencia, moreno.