Octopus cacheará varias veces a sus clientes para evitar nuevas reyertas

Serxio González Souto
Serxio González VILAGARCÍA

AROUSA

Los controles se extenderán al párking y al entorno exterior de la discoteca de Pontecesures La sala pide colaboración y comprensión a su público a fin de «mantener el buen ambiente»

04 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

? grandes males, grandes remedios. La dirección de la discoteca Octupus no está para bromas, después de la multitudinaria gresca que, a primeras horas del domingo y tras toda una noche de fiesta, tomó el párking de la sala. La descontrolada algarada, en la que participaron alrededor de un centenar de contendientes, pudo acabar como el rosario de la aurora. Así que, dispuestos a cortar por lo sano, sus responsables anunciaron ayer una serie de contundentes medidas. Para empezar, la seguridad no se limitará al interior del local, sino que se extenderá al párking y a su entorno exterior. Toda persona que desee franquear la entrada deberá pasar al menos cuatro controles. La primera comprobación consistirá en la presentación del DNI antes de bajar a la sala. Tanto los menores como cualquier sujeto que sea reconocido como conflictivo por el equipo de seguridad se quedará fuera. El segundo nivel llegará a renglón seguido, antes de adquirir la entrada. Se cacheará a todo el mundo con un detector de metales, con seguridad femenina específica para las chicas. El descubrimiento de cualquier elemento anómalo será motivo suficiente de expulsión. A continuación se establecerá un control de puerta, con las consabidas pulseras. Y, ya en el interior de la discoteca, se ubicarán puestos de vigilancia en todos los baños y los lugares considerados estratégicos. Por lo que respecta a los aledaños de las instalaciones, una empresa uniformada, apoyada por la Guardia Civil, se encargará de localizar cualquier vehículo que resulte sospechoso. Este operativo se mantendrá desde el inicio de la fiesta hasta que el último automóvil haya abandonado el recinto. Un dispositivo similar funcionará más allá de los límites del espacio de estacionamiento. «Sabemos que estas medidas pueden resultar incómodas, por eso esperamos el apoyo, la comprensión y la colaboración de todos, para que la sala continúe por la senda de la armonía y del buen ambiente», solicita la dirección. Al que algo quiere, en suma, algo le cuesta.