CON GOTAS
02 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.EL FENÓMENO comenzó hace cosa de 16 o 17 años. El personal escuchaba en bares y pafetos la música que buenamente iba cayendo. Desde las tecnohorteradas de C. C. Catch o Samantha Fox, que además de ¿cantar? daba ornamento a camiones y talleres mecánicos de medio mundo, a las movidas de Loquillo. Entonces llegó la salsa y mandó parar. Dicen que la culpa fue del rubio de los Pecos, que tenía una distribuidora y no paró hasta lograr que el más terrible de los tugurios jevitrones pinchase los pegañentos sones latinos. Hubo mucho desbarre, como el de aquél que manchaba sus sábanas blancas recordando a alguien. Pelín guarro, el fulano. Pero se lleva la palma el trabalenguas de otro fino elemento: «Guatanerigonsu, yupi pa ti, yupi pa mí, guataneriguanagá, yupe, yupe, si tú quieres bailar, sopa de caracol». Y así hasta hoy. Un espanto.